Con la incidencia nacional de diez mil embarazos en adolescentes menores de quince años de edad cada año, donde Aguascalientes aporta 80 de ellos, el director general de Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud, Rufino Luna Gordillo, advirtió que socialmente poco se sabe de la vigencia de una ley que aplica a nivel nacional, la cual establece como delito que un hombre adulto sostenga relaciones sexuales con niñas que no han cumplido tres lustros.

Al participar en la Reunión Técnica Estatal de Evaluación y Reposicionamiento de la Planificación Familiar y la Anticoncepción, el funcionario federal aseveró que cada año existen 2.5 millones de nacimientos, de los cuales 400 mil son de niñas de 10 a 19 años, y de estos últimos, 10 mil son de niñas menores de 15 años, quienes truncan el desarrollo de su vida.

Cuando los bebés nacen de adolescentes se transmiten genes no desarrollados en su condición fisiológica, lo que ocasiona que los pequeños sean de bajo peso, con complicaciones cardiacas, con síndrome de Down, con complicaciones de parto, además de que la cuarta parte de las defunciones maternas están dadas en niñas adolescentes.

Asimismo, informó que la Secretaría de Salud cuenta con 14 métodos anticonceptivos y actualmente están siendo solicitados por 4.2 millones de mujeres usuarias en el país, de modo gratuito, lo que ha ayudado a prevenir una gran cantidad de embarazos.

“Desde hace 40 años existe la política de la planificación familiar, sin ella en México sumaríamos 50 ó 60 millones de habitantes más”, indicó.

El doctor Rufino Luna aseveró que el embarazo en adolescentes no es sólo un problema de salud pública, sino de desarrollo social, que no se resuelve con la distribución de anticonceptivos, pláticas, asesorías o convencimiento con los menores de edad.

“Se hizo una investigación y se encontró que estos embarazos no provienen de violencia sexual, sino con una perspectiva de las niñas sobre lo que conseguirán en la vida; incluso piensan que es más fácil embarazarse que estudiar, condición debe superarse con urgencia”, dijo.

Otro aspecto es que la familia pretende que sus hijas estudien y consigan un empleo bueno, que alcancen sus objetivos, pero en la práctica siguen repitiendo patrones de género y se enseña a las niñas a que sean esposas y madres, cuya cultura deberá irse transformando.

“De hecho, muchas adolescentes buscan el embarazo, pues piensan que crecerán en estatus familiar o social, lo cual no resulta ser verdad y cortan su proyecto de vida”, puntualizó.