Por: Noé García Gómez

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se está conformando en una interesante deformidad del sistema de partidos en nuestro país. Su origen se remonta a mediados de los años 80 cuando Emilio González Torres sale del PRI e inicia una asociación política que después convierte en partido, con un olfato político toma la bandera ecológica, que en aquellos tiempos iniciaba dicho movimiento sobre todo en la escena europea, sin ningún antecedente de eco-activista lo llama Partido Verde de México, y se sumó al FDN que impulsaba la candidatura a la presidencia de Cuauhtémoc Cárdenas.

En 1994 va solo y obtiene apenas el 0.94 y pierde el registro, experiencia que le valió para sus futuras elecciones, ya que en 1997 vuelve a la escena electoral y de ahí a la fecha se ha destacado por ser un partido “bisagra” que negoció alianzas tanto con el PRI como con el PAN, desde 1997 a la fecha, de seis elecciones federales en cinco ha ido en alianza y solo en una ha participado solo, esto se replica en las elecciones estatales y municipales, además que de Verde y Ecológico solo tiene el nombre, ya que poco han aportado a la lucha ambiental.

Pero lo anterior se pudiera entender como un ardid dentro de los límites democráticos, lo verdaderamente burdo y grotesco es la forma en cómo han utilizado su falta de compromiso ideológico y su pragmatismo mercadológico.

Un botón de muestra es su único gobernador en su historia, el actual mandatario de Chiapas, cabe señalar que dicho gobernador es conocido por su superficialidad al difundir ostentosamente su personalísima imagen fuera del territorio chiapaneco a lo largo y ancho del país; en 2013 se denunció que gastó 110 millones en solo 20 días; además de su frivolidad al dar pie a comentarios de sus amoríos con figuras de la farándula y el espectáculo, todos sus actos son un show montado que envidiaría cualquier actor de Televisa.

Desde 2009 el PVEM le apostó a una campaña mediáticamente amarillista, como resultado del éxito de programas donde el escándalo y el sensacionalismo es el tema (la “señorita” Laura Bosso es un ejemplo). El partido comenzó con su polémica campaña “A favor de la pena de muerte”, “Castración química a violadores” y otras linduras, que le valieron que fuera expulsado de la organización internacional de partidos verdes del mundo.

Ese mismo año se sospechó que subastaba candidaturas plurinominales a la Cámara de Diputados para las televisoras, a cambio de publicidad y préstamo de actores para sus spots, lo mismo se repitió en 2012; lo cual generó las llamadas “telebancadas”.

El año pasado, con el pretexto del informe de sus diputados y senadores, lanzaron spots dando énfasis en la frase “El Verde sí cumple”, eslogan mercadológico del partido, la autoridad electoral determinó que violaba las leyes ya que hacían campaña de partido no de informes legislativos.

Hoy, apenas en el inicio del proceso electoral, hay cuatro polémicas.

La primera, el ilegal uso de spots llamados “cine minutos” en salas de cine, ya que encontró un mecanismo para no acatar las resoluciones del INE y TEPJF que fueron catalogadas de vulnerar la equidad, ¿su estrategia? Solamente lo sustituyen por otros con pequeñas modificaciones y gana tiempo para que se denuncie, se investigue y se resuelva, así han llegado a alrededor de 25 millones de asistentes a los cines.

Segunda, fue acusado por el PRD de recibir aportaciones ilícitas de Televisa, TV Azteca y el poder legislativo federal por más de 2 mil 284 millones de pesos.

Tercera, fue denunciado por el PAN y MORENA por realizar una campaña paralela a la del gobierno federal de los vales de medicina, ya que el PVEM promociona «Vales de Medicinas, propuesta cumplida” al mismo tiempo que se lanzó la campaña federal del programa del IMSS e ISSSTE.

Cuarta, utilizar un lenguaje maniqueo para su promoción con la leyenda “Ley aprobada, no más cuotas obligatorias en las escuelas”, la mentira está en que nunca se han cobrado cuotas, son aportaciones voluntarias a las mesas directivas de padres de familia y que aún se siguen pidiendo; otra es “Ley aprobada, cadena perpetua a secuestradores con 140 años de cárcel”, la mentira está en, primero, ellos propusieron pena de muerte, no cadena perpetua, segundo, no se puede dar tanto por un delito (secuestro en este caso) en todo caso es por la acumulación de delitos secuestro y muerte, además de lo amarillista de 140 años cuando el promedio de vida del mexicano es de 70.

Hoy pareciera que la estrategia es eficaz electoralmente, ya que las mediciones de las casas encuestadoras lo ubican en el 10 por ciento de intención del voto, cerca de desplazar al PRD como la tercera fuerza política en las últimas dos décadas.

Esta anomalía democrática genera una insólita situación, competir electoralmente con un organismo especialista en el ardid y el engaño, donde las anteriores artimañas del alquimia y mapacheo electoral surgido en la cultura priista, hoy sean sustituidas por campañas mediáticamente antiéticas e ilegales.

La realidad es que las autoridades electorales poco pueden o quieren hacer ante un ente deformado que participa en el sistema de partidos en esta competencia electoral, y del prestigio una vez ganado por el entonces IFE de Woldenberg, hoy INE, solo quedan recuerdos y tragos amargos en cada elección del nombrado INE, que se traducen en desencanto ciudadano por la participación.

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