Noé García Gómez

Estamos en época de vacaciones, que es aprovechado por las familias acalitanas para salir de la rutina y convivir sanamente. Ante el deterioro económico, pocos son los afortunados que pueden aprovechar para ir a una playa o visitar otros estados. Muchas familias optan por aprovechar las áreas que hay en la ciudad para pasar un rato familiar.

Hay parques que son tradicionales y otros con amplio potencial, no sólo como pulmones del medio ambiente, sino como un sano esparcimiento familiar y social, como el tradicional Parque “Hidalgo” que se encuentra en La Purísima, el Parque “El Cedazo”, que cuenta con un lago, el Parque “Rodolfo Landeros” antes Héroes Mexicanos, Tres Centurias, La Pona, el Parque “México” entre otros. Los anteriores algunos de los más importantes ya sean por su tradición, tamaño, vegetación, actividades o historia.

¿Pero son verdaderamente públicos?

Sin duda están para que pueda acceder toda persona, pero tienen enormes limitantes y barreras que desmotivan su plena utilización, ¿la principal? Estar cercados como si fueran fortalezas y tener sólo una o en casos excepcionales dos entradas.

Lo ideal sería que estos parques estuvieran sin rejas o mallas para así motivar a todo ciudadano y sus familias a disfrutar de ellos. También sabemos que para llegar a ese ideal tenemos que tener pasos intermedios, ya que la cultura cívica y el cuidado de las áreas varían según la formación, educación y conciencia de cada individuo.

También se comprende el temor de las autoridades de quitar las rejas, bardas o mallas a los parques, ya que pueden paulatinamente convertirse en refugio de vagos, vandalismo en sus equipo (como ocurrió en Alameda) y convertirse en lugares inseguros.

Pero no por unos cuantos, tenemos que perder todos.

Dos ejemplos:

Parque “Rodolfo Landeros” (Héroes Mexicanos); es responsabilidad de la Secretaría del Medio Ambiente, las calles que lo limitan son Héroe de Nacozari, Tercer anillo, José María Chávez y colinda con áreas comunes del Teatro Aguascalientes, más de 5 kilómetros de rejas y mallas, y sólo una entrada por la calle José Ma. Chávez. Este parque ha servido para que deportistas o personas que les gusta caminar, trotar o correr, utilicen su circunferencia para hacer un circuito. Si se tuvieran amplias entradas (sin costo) por sus cuatro costados, sería una invitación para que los corredores entraran a experimentar nuevas rutas y utilizar los gimnasios e instalaciones que hay dentro. Además que facilitaría a las familias llegar; imaginemos a una familia que la ruta de camión los deja en Héroe de Nacozari y Tercer anillo, hoy tiene que caminar todo alrededor para poder acceder, imaginemos que esa misma familia quiere ir al área de la mini ciudad, pues tendría que regresar al punto donde los dejo el camión, todo un contrasentido.

Parque “Hidalgo”: la autoridad Municipal es la responsable; ubicado en el tradicional barrio de La Purísima, este parque es históricamente recordado por su trenecito que emulaba las locomotoras de la estación del ferrocarril, con su vías, rieles, durmientes, etcétera, recordemos que dicho tren estaba sin funcionar por más de diez años, olvidado y deteriorándose, hasta que se le realizó una importante inversión para que nuevamente funcionara; hoy, si no se hace algo pronto, poco a poco se dejará de usar y regresará al túnel donde se guarda y quedará en el olvido. También este parque, sólo tiene una entrada al público, que está entre las calles Poder Legislativo y José Refugio Velazco; aunque tiene límites con la principal vía del estado la Av. López Mateos, no hay entrada por ahí.

En manos de las autoridades está en que los parques sean verdaderamente públicos, no tener miedo de abrirlos plenamente al ciudadano, ejemplo como el Central Park de Nueva York nos debe motivar, dicho parque no tiene una sola reja, ni en las épocas donde esa ciudad sufrió una preocupante crisis de violencia. Pero no vayamos tan lejos, la Línea Verde, donde hasta el día de hoy los vecinos de las colonias por las que pasa dicho proyecto, son concientes del beneficio de mantenerlo y cuidarlo con ayuda de la autoridad.

Sería importante de manera inmediata, se instalen puertas amplias (no menos de 15 metros) sin ningún obstáculo de acceso por cada una de las calles que colinde. Que estas puertas se puedan cerrar en horarios nocturnos, pero que se amplíen los horarios en días y temporadas especiales -¿a quién no le gustaría una lunada en algunos días de eclipse en uno de los parques citadinos?- para que a mediano plazo se intente quitar las bardas, rejas y mallas a algunos parques. Acompañado de un plan de difusión para la educación cívica y respeto a las áreas y zonas públicas de recreación. Además de que se dote a los parques del equipo (iluminación, videovigilancia, etcétera) y del personal (guardaparques y administradores) necesario, capacitado y profesionalizado para atenderlos. Si es necesario que se delimiten áreas de acceso restringido (donde hay flora, fauna o equipos que tengan especial protección) pero no todo el parque.

Mi propuesta, puede sonar “guajira” y utópica para algunos, pero creo que somos más los que apreciamos los espacios públicos que nos dan diversión, descanso, paz, deporte y un aire más sano, mano a mano junto con las autoridades que quieran hacer su trabajo.