Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

A unos días de concluir su administración, el actual Gobierno de la entidad ha estado declarando, de manera persistente, que todo compromiso se cumplió al 100 en este sexenio; ejemplo, en educación se dice haber cumplido con todo, por lo que ahora se tiene una “Educación al 100”, dando a entender que ya no falta nada, que todo está bien. Sin embargo, a todos queda claro que “Educación al 100” es un simple eslogan, una frase corta de propaganda, cuyo sentido paradójicamente choca con la realidad, toda vez que faltan escuelas de educación básica en los nuevos asentamientos humanos, así como también faltan escuelas públicas en los demás niveles educativos; además, la inmensa mayoría de los planteles carece de equipamiento, de mantenimiento y de apoyos educativos necesarios; durante esta administración (y hasta la fecha) siempre faltaron decenas de maestros para la atención de grupos, lo que generó protestas de padres de familia; gran cantidad de escuelas no cuenta con personal administrativo, de intendencia y para otros servicios; y en lo más importante, los aprendizajes de los alumnos dejan mucho que desear y, sin olvidar, que centenares de ellos abandonaron la escuela.

La semana pasada, una encuestadora dio a conocer, a través de Radio Bi Noticias, la opinión de los padres de familia, quienes manifiestan que el actual Gobierno Estatal deja un nivel de aprendizaje, en sus hijos, con 5.9 de calificación. Esto y lo anterior no es “Educación al 100”.

Se reconoce que este Gobierno Estatal contribuyó apoyando la educación en la medida de sus posibilidades, como lo hicieron también las administraciones pasadas. Hasta ahí está bien, pero afirmar que se deja una “Educación al 100”, es una exageración que contradice la realidad imperante.

Por su parte, los funcionarios del Instituto de Educación tampoco se cansan en declarar y repetir que los aprendizajes de los alumnos de la entidad están en un nivel alto; que “somos ejemplo del país”; pero no dicen en qué evidencias se fundamentan para sostener tal afirmación; ya que no se han hecho evaluaciones o mediciones comparativas para soportar lo declarado; en cambio, los padres de familia consideran que sus hijos apenas llegan a 5.9 de calificación. Es una paradoja, pues, declarar que los alumnos (de educación básica) andan muy bien en los aprendizajes cuando todos se dan cuenta que no es así, que hay severos rezagos. Investigadores particulares y organismos internacionales, interesados en la educación, han detectado, por lo menos, dos años de retroceso en los estudios. Pero las autoridades locales siguen sosteniendo (aunque sin evidencias) que “andamos muy bien en los aprendizajes”. No reconocer la realidad, es una forma de negar la superación académica de los alumnos.

Se espera que la próxima administración estatal no caiga en las mismas paradojas. Los niños, los adolescentes y los jóvenes, así como sus padres, saben que el gobierno electo se comprometió, en campaña, lograr que Aguascalientes tenga la mejor educación del país y del mundo; y se entiende que la educación será mejor desde el nivel básico, el medio superior y en el nivel superior; es decir, que todo el sistema educativo del estado tenga la mejor calidad educativa. Desde luego, nadie piensa que esto se logrará de un día para otro; será, tal vez, un proceso que día a día se vaya construyendo con los recursos humanos, financieros y materiales disponibles, más todo lo adicional que se inyecte al sector, con el fin de llegar al propósito establecido. Decían los maestros de antes: “La utopía es algo que con esfuerzos se logra en algunos meses y lo imposible tres días después”. Hoy con la modernidad y una férrea voluntad de servicio se puede, razonablemente, cumplir con los compromisos contraídos con la sociedad de la entidad. ¡Que así sea!