Saúl Alejandro Flores

La semana anterior abordé una panorámica de lo que comprende la Norma ISO 14046 referente a la huella hídrica, en este sentido, me permitiré recordarles la generalidad de lo que es una norma ISO. Según coinciden las fuentes que difunden y promocionan las ventajas y comercialización de las normas ISO (International Standarization Organization) entidad internacional encargada de favorecer la normalización en el mundo. Con sede en Ginebra, la cual se considera como una federación de organismos, que cuenta con oficinas de normalización que actúan y desempeñan una función de delegadas en cada país, con comités técnicos que llevan a término las normas. Todo este mecanismo e institucionalización se creó con la finalidad de dar más eficacia a las normas nacionales.

Por lo tanto, estas normas son un modelo, es decir, un patrón a seguir, una norma ISO es una fórmula que tiene valor de regla y tiene por finalidad definir las características que debe poseer un objeto y los productos que han de tener una compatibilidad para ser usados a nivel internacional.

Una Norma ISO no debe ser confundida con una norma jurídica, la cual es obligatoria y general, en cambio una Norma ISO, tiene como función establecer parámetros que permitan unificar criterios, por lo tanto la finalidad de las normas ISO es orientar, coordinar, simplificar y unificar los usos para conseguir menores costes y efectividad. Tiene por supuesto un valor indicativo y de guía, como se puede constatar, su uso se ha ido extendiendo y hay un gran interés en seguir las normas existentes porque desde el punto de vista económico reduce costes, tiempo y trabajo.

Las normas ISO establecen criterios de eficacia y de capacidad de respuesta a los cambios, por eso, las normas existentes en el campo de la información y documentación son de gran utilidad porque dan respuesta al reto de las nuevas tecnologías.

Es importante señalar que en el marco de las normas ISO, de manera complementaria existe una política que marca cuatro actividades para realizar un buen proceso de aseguramiento y mejoramiento del control de calidad, siendo sus etapas básicas: a) Planificar. Establece metas, normaliza los procedimientos los procedimientos de trabajo y adiestra a los empleados; b) Hacer. Realiza el trabajo de acuerdo a lo previsto; c) Verificar. Comprueba la conformidad con los planes; d). Actuar. En los casos de no conformidad, incluya encontrar y eliminar su causa.

Ahora, mi querido lector, estos son los pormenores con los que trato de complementar la columna de la semana pasada en cuanto la utilidad de la Norma 14046, ahora bien, con estos elementos vuelvo a la pregunta inicial que titula esta columna: ¿para qué nos serviría la Norma ISO 14046 Huella hídrica? Honestamente serviría como un referente de gran utilidad, tal como lo señalé la semana pasada, en ámbitos de unificación de criterios en aspectos internacionales, pero a nivel nacional, se requiere establecer firmes criterios en la materia, mecanismos que trasciendan evitando que un concepto e indicador como “huella hídrica” sea un adorno que se luzca en conferencias y estudios académicos, para que al contrario se convierta en realidad, en un referente de utilidad y cambio radical en el consumo y concepción del recurso hídrico, en un verdadero detonador de la ahora endeble “cultura del agua”.

Ahora bien, cuando hablo de referente, es para que el concepto de huella hídrica se complemente con el comercio de agua virtual, y formen un eslabón con otros componentes de lo que debe ser una política hídrica para Aguascalientes, no me refiero al municipio sino al estado, conciliando con los intereses de las entidades vecinas y con las que se comparte tanto cuencas como acuíferos.

Recordarán que cuando he mencionado componentes e instrumentos, me refiero a diseñar un andamiaje y arquitectura institucional local sobre la política hídrica con un énfasis en otra visión de la gestión y administración del agua.

Porque, por sí sola, la Norma ISO 14046 tendrá complejidad o sólo en el mejor de los casos aplicará en el ámbito internacional quedándose huérfana, en su coto de la calidad, desprotegiendo un ámbito demasiado ambicioso y celoso como lo es el rubro del medio ambiente y la sustentabilidad, ese ámbito queda desprotegido.

La huella hídrica debe interactuar, eso sí, con la Norma ISO 14046, pero soportada a nivel nacional en todos los instrumentos normativos, de planeación y administrativos, es decir, desdoblarla en su proyección e impacto. Si desde la Ley General de Aguas, su reglamento, leyes estatales de agua y sus reglamentos, programa nacional hídrico, los regionales y los estatales, así como aquellos programas sectoriales que se le vinculan, como los de desarrollo económico, agrícola, productivo e industrial, con lo que se podrían cerrar de una manera óptima la pinza y fortalecerlo con otra visión a nivel nacional en lo correspondiente a las Normas Oficiales Mexicanas y las propias Normas Mexicanas.

Definitivamente, como podrán ver hay elementos para tomarlos y desarrollarlos y eso es la Norma ISO 14046, será de utilidad, siempre y cuando no se quede sola, sino que se acompañe de otros componentes que mencioné en esta colaboración, sólo de esa manera se podría establecer una línea de trasformación no sólo en la forma de ver y desarrollar la cultura del agua, sino en la eficiencia en el uso y crecimiento económico, como un aportador de bienestar, siempre respetuoso del ambiente. Porque, amable lector, estas son acciones que permitirán que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com  twitter: @saul_saalflo

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