Después de una jornada electoral intensa por la presidencia de la república, la jornada electoral y sus resultados, finalmente nos encontramos con la ventajosa victoria de Claudia.  La polarización social y política entre ambas coaliciones creció tanto durante las campañas, que ante los resultados se vio aún más expuesta la intolerancia de ambos extremos. Esta respuesta de intolerancia a la oposición era de esperarse luego de la dura campaña que se estuvo haciendo por parte de los líderes y tristemente los ciudadanos son los receptores de los mensajes políticos. Actualmente en las redes sociales existen todo tipo de agresiones entre ambas oposiciones, aquellos de Morena que tuvieron un triunfo aplastante y la oposición perdedora aún asombrada de la gran brecha en los resultados. Sin embargo, nos olvidamos de que las cámaras de eco a las que solemos estar expuestos o la que solemos convivir generan una idea a grandes rasgos de la opinión social, sin embargo, al salir de esta cámara nos damos cuenta que no tenían coincidencia con la realidad.

Más allá de las preferencias partidistas, es importante analizar el impacto que puede causar esta elección, primero que nada, en la polarización social que puede seguirse desarrollando, de la que los líderes deben ser conscientes de los mensajes que siguen expresando, pues su efecto es generar mayor intransigencia entre los simpatizantes. Por otro lado, al hablar precisamente de esta elección es importante reconocer la mayor participación electoral en la historia de México y el ascenso de una mujer a la presidencia. Esto representa el largo camino de la mujer en la lucha por la igualdad y la representación política. Si bien, durante las campañas pudimos notar que ambas candidatas representaron la preparación y el conocimiento para competir, la llegada de una mujer a la presidencia suma valor a la lucha de los movimientos feministas en México por la lucha del voto con Ruiz Cortines y de muchas otras mujeres que no lograron ver este cambio.  Esta posición representa una gran responsabilidad para gobernar con la sensatez necesaria, rodearse de las personas más capaces y hacer una labor con una intacta perspectiva de género e igualdad, así como hacerlo con una perspectiva que favorezca por igual a hombres y mujeres, así como atender las problemáticas del mexicano y resolver los temas que más aquejan al país como la seguridad, economía y educación.

La llegada de la presidenta debe significar un liderazgo distinto, inteligente y sobre todo empático con las carencias del mexicano y de las víctimas. La historia de México tomó un rumbo distinto en estas elecciones, las generaciones siguientes seguramente cambiarán su perspectiva sobre las capacidades de la mujer, de su lucha y dedicación y esto brindará mucha mayor estabilidad y desarrollo.