Hace unas horas, se presentó el denominado Paquete Económico para el año 2022, mismo que está integrado por los siguientes documentos: el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, la iniciativa de Ley de Ingresos y los Criterios Generales de Política Económica. A grandes rasgos, estos documentos son los encargados de marcar la pauta sobre los montos y los destinos de los recursos públicos que erogará el Gobierno Federal en el 2022 para dar continuidad al Cuarto año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el Ejecutivo Federal debe remitir al Congreso de la Unión, a más tardar el 8 de septiembre de cada año: los criterios generales de política económica, así como la estimación del precio de la mezcla de petróleo mexicano para el ejercicio fiscal que se presupuesta; la iniciativa de Ley de Ingresos y, en su caso, las iniciativas de reformas legales relativas a las fuentes de ingresos para el siguiente ejercicio fiscal; adicionalmente, se debe de remitir el proyecto de Presupuesto de Egresos.

La Ley de Ingresos deberá ser aprobada por la recién integrada nueva legislatura de la Cámara de Diputados a más tardar el 20 de octubre y, por la Cámara de Senadores, a más tardar el 31 de octubre; finalmente, el Presupuesto de Egresos deberá ser aprobado por la Cámara de Diputados a más tardar el 15 de noviembre. Tras su aprobación, deberán ser publicados en el Diario Oficial de la Federación a más tardar 20 días naturales después de que fueron aprobados.

Continuando un poco con lo previsto por la legislación, el proyecto de la Ley de Ingresos debe incluir por lo menos una visión a futuro del país que se contraponga con los últimos cinco ejercicios. De manera tal, que se deben de conocer los ingresos presupuestados y las metas u objetivos, los remanentes del Banco de México, la propuesta de endeudamiento, la evaluación de la deuda pública, entre muchas otras cosas.

Mencionado lo anterior, me permitiré tal y como lo hice el año pasado, abordar brevemente los aspectos fundamentales que marcan el Paquete Económico para el año 2022. En virtud de ello y según el documento entregado por el secretario de Hacienda al propio Congreso de la Unión (elaborado de acuerdo con la proyección del Ejecutivo Federal y su gabinete económico), se prevé que el precio de la mezcla mexicana promediará el año entrante en 55 dólares por barril y la plataforma de producción de crudo total será de 1.8 millones de barriles diarios, mientras que en relación al tipo de cambio, se estima que el próximo año la equivalencia sea de aproximadamente 20.4 pesos por dólar.

De igual manera y de conformidad con los propios criterios generales de política económica, se estima que la economía crezca en un 4.1% y desafortunadamente en el propio paquete económico se incrementa el presupuesto de los cuatro proyectos que son emblemáticos para la administración de López Obrador en poco más de un10% al año anterior (Tren Maya, refinería de Dos Bocas, aeropuerto de Santa Lucía y un tren en el Istmo de Tehuantepec).

El tema novedoso se introduce bajo la iniciativa de Ley de Ingresos 2022, que incluye el nuevo Régimen de Confianza que parece ser dirigido especialmente a los pequeños contribuyentes. Pretende simplificar el pago de impuestos y reducir los costos de cumplimiento ya que, según la iniciativa, tiene como finalidad que la determinación y el pago del ISR sea accesible a los contribuyentes sin necesidad del apoyo de terceros, utilizando como principal eje el CFDI (factura electrónica) a fin de lograr la automatización de cálculo y disminuir la carga administrativa.

El nuevo régimen prevé tasas impositivas mínimas que se aplican de manera progresiva de acuerdo con los ingresos que obtenga el contribuyente, pudiendo ser incluso del 1% cuando los ingresos anuales no sean de 300 mil pesos, mientras que la tasa máxima es de 2.5% para quienes tengan ingresos de entre 2 millones 500 mil y hasta 3 millones 500 mil pesos; sin embargo, habrá que dar puntual seguimiento al contenido de dicha iniciativa y a las posibles modificaciones que puedan surgir.

El tema presupuestario parece importarnos poco; sin embargo, es un primer indicador sobre la calidad de nuestros gobernantes y el rumbo que en teoría tomará el país. Siendo que, bajo esta perspectiva, resulta fundamental poder adentrarnos más en el mismo, pedir a nuestros legisladores y gobernantes que socialicen más el tema y en caso de no coincidir, elevar la voz y/o exigir a nuestros representantes que así lo hagan.

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