Hace unos días, se presentó el denominado Paquete Económico para el año 2021; mismo que está integrado por los siguientes documentos: el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, la iniciativa de Ley de Ingresos y los Criterios Generales de Política Económica. A grandes rasgos, estos documentos son los encargados de marcar la pauta sobre los montos y los destinos de los recursos públicos que erogará el gobierno federal en el 2021 para continuar con su “Cuarta Transformación”.

De acuerdo con la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el Ejecutivo Federal debe remitir al Congreso de la Unión, a más tardar el 8 de septiembre de cada año: los criterios generales de política económica, así́ como la estimación del precio de la mezcla de petróleo mexicano para el ejercicio fiscal que se presupuesta; la iniciativa de Ley de Ingresos y, en su caso, las iniciativas de reformas legales relativas a las fuentes de ingresos para el siguiente ejercicio fiscal; adicionalmente, debe de remitir el proyecto de Presupuesto de Egresos.

La Ley de Ingresos deberá ser aprobada por la Cámara de Diputados a más tardar el 20 de octubre y, por la Cámara de Senadores, a más tardar el 31 de octubre; finalmente, el Presupuesto de Egresos deberá́ ser aprobado por la Cámara de Diputados a más tardar el 15 de noviembre. Tras su aprobación, deberán ser publicados en el Diario Oficial de la Federación a más tardar 20 días naturales después de que fueron aprobados.

Continuando un poco con lo previsto por la legislación, el proyecto de la Ley de Ingresos debe incluir por lo menos una visión a futuro del país que se contraponga con los últimos cinco ejercicios. De manera tal, que se deben de conocer los ingresos presupuestados y las metas u objetivos, los remanentes del Banco de México, la propuesta de endeudamiento, la evaluación de la deuda pública, entre muchas otras cosas.

Mencionado lo anterior, me permitiré abordar brevemente los aspectos fundamentales que marcan el Paquete Económico para el año 2021, ya que, según el documento entregado por el Secretario de Hacienda al propio Congreso de la Unión (elaborado de acuerdo a la proyección del Ejecutivo Federal y su gabinete económico), se prevé que la economía crezca un 4.6 por ciento para 2021; sin embargo, considero que la cifra suena esperanzadora y hasta cierto punto utópica, cuando vivimos frente a la incertidumbre de la existencia o no de una vacuna contra el COVID-19 y la pandemia día con día arroja mayores estragos desde el punto de vista económico.

Aunado a ello, del documento se desprende que se espera que el próximo año el tipo de cambio promedio sea de 22.1 pesos por dólar; siendo que, además se estiman ingresos presupuestarios de un poco más de 5 billones de pesos y gastos por la cantidad de 6 billones aproximadamente. Afortunadamente, se observa un incremento importante en el presupuesto para la reactivación del turismo, aunque pudiera ser engañoso dicho incremento ya que el 93.7% del mismo se aboca a la construcción del Tren Maya; mientras que la Secretaría de Salud también observa un incremento importante que en palabras del Secretario de Hacienda se dice será destinado a la atención y mitigación de la pandemia.

El tema presupuestario, parece importarnos poco; sin embargo, es un primer indicador sobre la calidad de nuestros gobernantes y el rumbo que en teoría tomará el país. Siendo que, bajo esta perspectiva, resulta fundamental poder adentrarnos más en el mismo, pedir a nuestros legisladores y gobernantes que socialicen más el tema y en caso de no coincidir, elevar la voz y/o exigir a nuestros representantes que así lo hagan.

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