Ricardo Vargas

Esta semana la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó al Congreso Federal el Paquete Económico 2021, donde se incluyen el Presupuesto de Egresos de la Federación y la Ley de Ingresos Federales del próximo año. En base a estos documentos es como se desarrolla la política económica a nivel federal, sabiéndo cuánto y cómo gastar durante el año. El problema con el Paquete Económico históricamente ha sido la falta de credibilidad, desde hace varios sexenios, pues continuamente los pronósticos son errados y dificilmente al cierre del año se observan las variables económicas que se plantearon a finales del año anterior. No es un problema en particular de México, pues en predicciones económicas, al haber diferentes variables exógenas que no se pueden controlar, los resultados dificilmente se pueden predecir con exactitud.

Sin embargo, el problema que sí tenemos en México y que sí es reciente, es el alto margen con el que erran dichos pronósticos. Para 2019 se estimaba un crecimiento económico en el país del 2.5%, y al cierre del año terminamos contrayéndonos un (-) 0.3%, en un año en el que no había ni un solo indicio de contracción a nivel global, y que además veníamos de una inercia de un crecimiento anual promedio del 2.0% durante el sexenio anterior. Para este año se proyectaba inicialmente un crecimiento del 2.0%, que será justificable la equivocación dada la pandemia del COVID, sin embargo al día de hoy SHCP estima una contracción para este año del 8.0%, mientras que el mercado en su escenario más optimista estima una caída cercana al 9.0%. Para 2021, el Paquete Económico se basa sobre una estimación de crecimiento del 4.6% que en un primer momento suena asequible, pues vendríamos de una muy fuerte contracción por lo que las variables económicas tendrían naturalmente una fuerte recuperación en comparación con el año inmediato anterior (2020). El problema de esto es que la estimación se basa en que para el siguiente año se tenga una vacuna que combata el COVID en nuestro país, y que la actividad económica pueda volver a su ritmo natural. No sólo esto es incierto, sino que es arriesgado apostar a que así sea. Como en cualquier empresa, incluso en finanzas personales, se sabe que es arriesgado e incluso un error basar las proyecciones de ingresos y de situación económica en el escenario más optimista. No sólo podríamos ver un crecimiento económico en 2021 menor al 4%, sino que podriamos ver un período de estancamiento económico fuerte si no se resuelve el tema de la pandemia.

Para llevar…

Se acerca ya la rifa del famoso avión presidencial, aquella que en un inicio parecía algo fuera de lugar y algo que quedaría en simple palabrería. Con una emisión de 6 millones de boletos, la rifa buscaba deshacerse del avión presidencial y obtener fondos (mediante la venta del 100% de los boletos) para apoyar al sector salud. En una estrategia que parecía desde inicio poco viable, se pretendía recaudar mediante la venta de boletos lo suficiente para recuperar el precio del avión y un poco más. Después, en una segunda etapa, se dio a conocer que el avión no podía ser otorgado como premio pues no había terminado aún su proceso de arrendamiento, y no era propiedad del Gobierno Federal como tal. Entonces se dijo que la rifa del avión no iba a tener como premio el avión, sino dinero en efectivo. Pero no sería solamente un premio mayor con el valor monetario del avión, sino que serían cerca de 100 premios con dinero en efectivo. El problema después de toda esta novela es que a menos de una semana de que se celebre la rifa, se ha vendido menos del 70% de los boletos emitidos. Frente a esto, la nueva estrategia es dar boletos a hospitales del sector público, de forma que si alguno de ellos obtiene un premio, reciban dinero para mejorar su equipamiento e infraestructura. El problema es que los hospitales públicos viven del presupuesto federal, es decir de los ingresos del Gobierno. Si la idea inicial era hacer una rifa al público, incluso con el apoyo de empresarios que colocarían boletos, ¿por qué terminamos en que los participantes de la rifa sean las mismas dependencias federales? Imaginemos que en una familia buscan hacer una rifa entre sus vecinos para generar ingresos. En la rifa se imprimen 60 boletos que se quieren vender a vecinos y amigos, con diferentes premios individuales. Después de varias semanas, la familia logra vender únicamente 35 boletos, y se quedan con 25 más. Entonces los padres le dan a sus hijos esos 25 boletos para que ellos se los queden y participen en la rifa. ¿Qué va a pasar cuando los hijos ganen el 30% de los premios sorteados?

 

Soy economista del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y tengo un par de años escribiendo artículos de opinión. Escríbame. rvargas@publimagen.mx    @1ricardovargas