“En la familia aprendemos valores como la fidelidad, el servicio, la responsabilidad, el diálogo, el respeto y el perdón…” José María de la Torre (cita)

“Los padres de familia tienen una autoridad que no pueden perder, no son amigos, no son compañeros, tienen la autoridad que los hijos necesitan para crecer seguros y maduros; no deben renunciar a esa autoridad, porque se corre el riesgo de que los hijos se desbalaguen”, señaló el obispo José María de la Torre Martín.

Hizo hincapié en que la autoridad se gana con presencia, cercanía y amor. “Un padre que nunca está en casa y que sólo se dirige a los hijos para regañarlos o golpearlos, no puede ejercer autoridad, lo que infunde es temor, no respeto”.

Consideró que las correcciones deben hacerse con prudencia, no con gritos para descargar el coraje; por tanto, los padres deben hablar más con el ejemplo que con las palabras.

El pastor explicó que la rebeldía en la adolescencia puede ser agresiva o defensiva. En la primera, el adolescente discute, rechaza cualquier observación, tiende a gritar y a insultar; y en la defensiva pone mala cara, calla, es distante. Esto puede ser causa de la autoridad ejercida con castigos desproporcionados, de sentirse tratado como niño, o de los conflictos de sus padres.

“Es normal cierta rebeldía en la adolescencia, saberlo nos tranquiliza, pero también nos compromete, pues ellos están necesitados de amor, paciencia, buenos consejos y autoridad”, dijo el prelado.

Invitó a no olvidarnos que la familia siempre nos acompaña en los mejores y peores momentos de nuestra vida, además de que no existe una familia perfecta, pero es una dicha tener uno. “En ella aprendemos valores como la fidelidad, el servicio, la responsabilidad, el diálogo, el respeto y el perdón”, expresó.

Recordó a los papás que los domingos son de convivencia familiar, no de actividades sociales con los amigos, por lo que dedicarle un día a la familia no debe ser un sacrificio.

“Y entre semana, también es recomendable, comer o cenar con la familia, es una oportunidad de convivencia, de diálogo de saber cuáles son los problemas de sus hijos, para ayudarlos a resolverlos; saber en qué compañías andan y prevenir cualquier eventualidad”.

El pastor ayer dio la bienvenida a los peregrinos que llegaron a Catedral, a rendirle pleitesía a la Virgen de la Asunción con motivo del Quincenario en su honor.