Por J. Jesús López García

En automóvil, a 50 minutos desde la ciudad de Aguascalientes hasta la cabecera municipal de Tepezalá, se encuentra el antiguo panteón, el cual está dispuesto en lo alto de un cerro, que, para llegar a él, se requiere transitar lateralmente por el Observatorio-planetario Hipatia, recién inaugurado en octubre de 2023.
Desde la cima se goza de unos extraordinarios paisajes engalanados con el verdor de los cerros adyacentes, y aunque el ámbito es agreste y austero, encierra una sobriedad en su ocre del terreno y su vegetación esmeralda. Un paralelepípedo de piedra local rajueleada con evidencias de que primigeniamente estuvo aplanado, acompañado paralelamente por mezquites, encierra al cementerio, solamente la entrada a través de una rampa, también de piedra, y una vieja puerta de madera lo interrumpen. A través de la separación de las hojas del portón, se percibe al centro del conjunto un basamento entronizado por una cruz de fierro, y en una de sus esquinas un agrupamiento de criptas con claras muestras de abandono y deterioro, solo unos mezquites permanecen fieles al sitio pues están más «vivos que nunca», todo ello sobre un yerto solar, acorde con el panteón.
Dado que algunas fuentes establecen que fue abandonado en 1922, hubo necesidad de construir otros, actualmente dos saturados y el tercero, de mayor magnitud, en proceso de ocupación. Al primero, también con sus bardas de piedra, se llega a través de una agrupación de diversas especies arbóreas alrededor de un estanque de agua. La entrada está aplanada y pintada de blanco, coronada por una cruz y una escultura alada. Al lado izquierdo, al fondo, está un hexaedro de piedra con un arco de medio punto en el vano de entrada, techado con una bóveda de cañón corrido, que alberga una tumba. El espacio muestra los sepulcros orientados hacia el umbral, y en su mayoría, están dispuestos sobre una baja plataforma recubierta por diversos materiales, desde el tabique aplanado, concreto, granito artificial y losetas; otras elevadas y cerradas totalmente con tabique o con rejas metálicas.
Parece extraño que, en el ambiente, se respire alegría, vida, pues hay colorido en las tumbas y vegetación con abundantes flores llamativas tales como buganvilias y jacarandas, además de los múltiples arreglos florales sobre los sepulcros; los hay con un cúmulo de juguetes, figuritas de barro, e incluso con una «coquita» que muestra los estragos del tiempo, en clara evocación a lo que le gustaba al «angelito».
El segundo panteón, colindante con el primero, lo cerca una malla ciclónica desplantada sobre un murete de piedra; cuenta con dos entradas, una vehicular y otra peatonal, la cual también es de piedra y está coronada por una cruz y una escultura similares a las del primer cementerio. Un camino de terreno natural estructura la colocación de las fosas, dispuestas de manera paralela a la fachada; muchas de ellas semejan cuartos de viviendas, totalmente cerradas con puertas y ventanas, con cúpulas o con teja en las cubiertas, sin referencia alguna a un recinto mortuorio, sin embargo, en su mayoría, aún prevalecen aquellas en donde se percibe claramente una tipología tradicional, esto es, una plataforma cuadrangular con una lápida que cierra el espacio; en la cabecera elementos que albergan datos del difunto, y, por supuesto, una cruz, ángel o cualquier otro componente a los cuales estamos acostumbrados.
El cuarto panteón, cerca del primero y segundo, está definido por unos largos muros de tabique, castillos y dalas de concreto armado aparentes. Un amplio acceso compuesto por un arco de medio punto sobre dos columnas, todo de tabique aparente, da la bienvenida al visitante. Un vasto terreno con un esquema lineal organizado por amplias calles que posibilitan el arribo de vehículos, aun se advierte «vacío». En el eje principal y como remate del mismo, está una cubierta metálica y tejas, sobre columnas cilíndricas de concreto que posiblemente es útil para albergar a la multiplicidad de dolientes cuando se lleva a cabo un entierro. Múltiples son los sepulcros que se diseñan como mausoleos, algunos de sobrio diseño profesional, y otros con la creatividad que caracteriza a los constructores.
Cada uno de los cuatro panteones descritos tiene su propio encanto, pero lo que es innegable, es que en donde se encuentran inmersos, es un hermoso paisaje que caracteriza a Tepezalá, Aguascalientes.