Por J. Jesús López García

Luca Bartolomeo de Pacioli (1445-1520), fraile franciscano, escribió Summa de arithmetica, geometría, proportioni et proportionalità, el primer tratado contable de la historia que contiene el método de partida doble o doble entrada, publicado en 1494. Además, el libro De Divina Proportione, terminado en 1497 y publicado en 1509 en Venecia, cuyo contenido versa sobre la razón áurea, entroniza las matemáticas respecto a otras disciplinas, afirmando que todo se reduce a número, peso y medida, y que su amigo Leonardo da Vinci (1452-1519), dibujó 60 representaciones de poliedros, tanto externa como internamente.

Aquí Pacioli inicia con el estudio de las proporciones del cuerpo humano y de la arquitectura, ensalzando las proporciones geométrica y matemática como cifra de belleza. En este sentido, como ejemplo, podemos referir que el triángulo es un elemento equitativo por ser estable y propender desde esa posición apoyada en su base hacia lo alto. Se ha utilizado como piñón –remate triangular aguzado en una fachada-, como en el caso del frontón triangular de los edificios clásicos grecorromanos, significando que, dada su simetría, era equitativo, justo. Por su parte, el cuadrado es también consistente, categórico y austero; el círculo es dinámico, que, al remitirnos a su eje, puede dividirse de modo diametral y siempre continuar simétrico.

Por su parte, las formas orgánicas son sorprendentes por la independencia de su constitución y sus preceptos, en ocasiones no evidentes, en el trazo y construcción.

En el pasado, antes del surgimiento del fierro –posteriormente acero estructural-, del cemento y del concreto armado, las fincas, atendiendo a los materiales naturales tales como el adobe, la piedra, la madera, entre otros, se diseñaban y construían en relación con la geometría, obteniendo con ello, una estabilidad mecánica en la estructura, dado que los elementos de construcción demandaban trazos rigurosos, anteponiéndose a un cálculo estructural, y en consecuencia un concepto formal. Arcos con base en la circunferencia, la elipse o la parábola; columnas y pedestales referidos a cilindros y cubos; frontones y pirámides en triángulos. Un catálogo geométrico vasto que gradualmente fue sustituido por configuraciones simples y obvias, o imágenes rigurosas singulares.

Lo anterior se percibe en múltiples ámbitos arquitectónicos, tal el panteón de Nuestra Señora de los Dolores, en Calvillo, Aguascalientes. Enclavado en el Barrio de Chicago, al final de la calle se accede a través de un paralelepípedo al frente, con un vano de arco de medio punto ciego a manera de nicho que alberga los servicios sanitarios, este se intersecta con el plano inclinado que culmina con una cruz en su parte baja. La entrada principal es un marco rectangular que delimita el umbral exterior-interior del recinto. Una vez que se traspasa la reja, el marco se une a un vestíbulo con cubiertas a dos aguas, por medio de cuatro morillos.

El tránsito, tanto peatonal como vehicular, es por medio de una amplia vía empedrada paralela a la calle lateral, que corre a lo largo del panteón con múltiples árboles frondosos a ambos lados. En esta parte, la pendiente es suave, sin embargo, las tumbas se encuentran sobre el inclinado suelo y para acceder a ellas, se requiere sortearlas. Existen distintas formas y soluciones; las hay a nivel del suelo, también las elevadas, unas unidas entre sí y otras exentas y solitarias. La variedad es infinita, y en algunos casos, parece ser que una misma persona diseñó tres o cuatro de modo similar: dos planos irregulares unidos por una cruz; los materiales constructivos, así como los acabados son variados, desde los austeros hasta los ostentosos.

Sin duda alguna, visitar espacios como el referido, aumenta el bagaje cultural y, desde luego, el arquitectónico, al observar soluciones no académicas que las personas solventan de un modo creativo e impresionante ante un problema de diseño complejo. Tal vez no es común acceder a los panteones solo para observar las tumbas, esculturas y todos los elementos que los conforman, sin embargo, es una experiencia enriquecedora.