Con la participación de cincuenta y un mercados mayoristas de quince países en la encuesta mensual de la FAO-FLAMA, incluidos el Centro Comercial Agropecuario y la Central de Abastos Viñedos San Marcos, más del 40% de los mercados ya tomaron medidas para implementar pagos electrónicos y certificar los bienes comercializados, a partir de la contingencia sanitaria por el COVID-19.
La alta tasa de informalidad (55%) en las transacciones comerciales dificulta la inversión en economía digital. La mayoría de los propios comerciantes señala que es necesario invertir en transparencia. Sólo a través de información clara sobre los valores negociados, clasificación exacta de los productos, origen y certificados, es posible planificar y escalar inversiones para la modernización de los mercados mayoristas.
El vicepresidente nacional de la región centro de la CONACCA, Luis Miguel Rentería Arias mencionó que la pandemia ha aumentado la vulnerabilidad de las familias en situación de inseguridad alimentaria.
Para contribuir a revertir esta situación, los mercados mayoristas organizaron un sistema de donaciones de excedentes a través de bancos de alimentos. Por un lado, estas acciones han reducido la inseguridad alimentaria y, por el otro, muestran un importante camino hacia la reducción de pérdidas. El desafío está en estructurar las operaciones de los bancos de alimentos para que éstos se conviertan en parte de la práctica de los comerciantes.