El Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial exigió ayer al Consejo Coordinador Empresarial no volver a cometer el error contundente de entrometerse en la vida interna de los partidos políticos, tal y como lo hizo con las encuestas del PAN con miras a su candidato a gobernador, olvidándose de la responsabilidad de cuidar la atracción de inversión extranjera, nacional y local.

Alberto Aldape Barrios, director del CIDE, aseveró que ambos aspirantes panistas a gobernador de Aguascalientes deben entrar en la responsabilidad y comprender que ese proceso interno debe resolverse dentro de Acción Nacional y no difundiéndolo a nivel nacional, eso sólo puede afectar la estabilidad económica y social que durante décadas se ha construido en el estado.

Aseveró que la inestabilidad política ahuyenta a las inversiones, “en este momento la ventilación de problemas internos del PAN no abona a la tranquilidad económica ni al clima de negocios que debe prevalecer”.

En entrevista con El Heraldo, el titular del CIDE recalcó que el CCEA se encuentra obligado a cumplir con sus estatutos que establecen que no puede entrometerse en la vida interna de los partidos políticos, ya lo hizo con el PAN, y lo peor es que abrió las puertas para que otras fuerzas políticas soliciten lo mismo.

Agregó que los estatutos del CCEA establecen que debe trabajar por mejorar la participación política, pero no partidista, de la ciudadanía en los procesos democráticos. Y aquí lo que hizo fue participar directamente en el proceso electoral de un partido.

Aparte, el Consejo Coordinador Empresarial tiene la responsabilidad directa de cuidar a los 30 organismos que tiene en su representación, quienes no deben ser involucrados en cuestiones partidistas internas.

El PAN debió contratar a las empresas encuestadoras, pero ahora debe trabajar para resolver de modo inteligente esta lucha entre los aspirantes de Antonio Martín del Campo y Tere Jiménez. “Esta situación no le conviene al Estado de Aguascalientes, porque los inversionistas tienen los oídos abiertos todo el tiempo y si no saben actuar con congruencia podrían estar afectando a una entidad, a su economía y a su sociedad”.

A lo largo de 30 o 40 años, los gobiernos del Estado han estado construyendo las condiciones imperantes en Aguascalientes para que se genere un clima de negocios idóneo para los inversionistas internacionales, nacionales y locales, y ahora la fractura entre ambos aspirantes se convierte en una mala señal para el desarrollo económico de la entidad.

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