Mirna Ramos
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- ¿Qué tienen en común un ex agricultor de 81 años, un pensionado que gana 2 mil pesos por semana como vigilante y una jubilada que vende ropa?
Que, sin saberlo y viviendo en colonias populares, todos son “accionistas” de empresas fantasma y factureras que han cobrado al menos 700 millones de pesos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) en la gestión del actual Rector, Rogelio Garza Rivera.
La red de factureras ha exprimido las arcas universitarias desde 2015.
Este entramado incluye a firmas creadas con los jubilados como prestanombres, pero también a empresas declaradas por el SAT como facturadoras de operaciones simuladas (EFOS).
En la lista hay al menos 60 EFOS que, según el Código Fiscal federal, emitieron comprobantes sin contar con personal, infraestructura o capacidad para prestar los servicios facturados.