El consumo de drogas sigue creciendo entre los jóvenes de Aguascalientes, no obstante, los padres de familia, que deberían ser los actores principales de su atención, “se han hecho a un lado”, señaló Juan Camilo Mesa Jaramillo.
El rector de la Universidad Cuauhtémoc de Aguascalientes y quien ha presidido el Consejo Interuniversitario Contra la Adicciones (CICA), lamentó que paterfamilias buscan que los colegios o las instituciones educativas resuelvan el problema cuando tienen un hijo consumidor y “eso es un grave error”.
“Por el contrario, son ellos los que deberían estarse preparando mejor para conocer el problema con el que están luchando sus hijos, a través de información, pláticas, búsqueda de profesionales e instancias de atención, pero son pocos los que lo hacen”, agregó.
En ese sentido, indicó que incluso cuando en instituciones como la que dirige se detectan jóvenes que consumen y se les manda llamar para atender y trabajar en la solución de la situación de manera tripartita, no siempre están dispuestos a colaborar.
Reconoció que la situación para los padres de familia es difícil ante una realidad de ese tipo, pero también recalcó que no se puede tapar el sol con un dedo y cada caso en lo particular exige atención y es factible de solución cuando se asume con toda responsabilidad y con el apoyo que se necesita.
“El tema es complejo pero lo cierto es que avanza, especialmente entre los jóvenes, de tal manera que instituciones han establecido como política obligatoria la aplicación de pruebas antidoping para los estudiantes”.
Dejó en claro que un joven que tiene problemas de adicción, muy difícilmente va a poder desarrollar un proceso educativo de manera adecuada, de tal manera que las otras partes de su formación como son los padres de familia y la institución, deben intervenir de manera conjunta para sacar adelante el caso.
Finalmente, Mesa Jaramillo hizo referencia a encuestas aplicadas por el CICA, donde hasta el 70% de jóvenes de bachillerato aceptaron haber consumido en alguna ocasión un tipo de droga, lo cual exige medidas de detección y atención por parte de las escuelas, pero definitivamente siempre con el conocimiento e intervención directa de los padres.