Aunque se está en espera de la decisión de la SEP sobre si volverán a abrirse las escuelas para clases presenciales en el nivel básico, si serán híbridas o a distancia, sería conveniente que esto se sujete a la voluntad de padres de familia, en donde la opinión está dividida y hay quienes están de acuerdo y consideran indispensable que vuelvan a las clases en físico y otros que deben continuar a distancia hasta que mengüe la pandemia.
El presidente del Congreso Estatal de la Abogacía de Aguascalientes, Eric Monroy Sánchez, comentó que ante lo dicho por el presidente López Obrador, en el sentido de que las clases serán presenciales, grupos de padres de familia han pensado en la alternativa de recurrir al amparo, para que se haga prevalecer el tema de la salud, inclusive por encima del de la educación.
Si bien se tratan de dos derechos fundamentales en cuanto a los derechos de los niños y adolescentes, a estas alturas, a más de un año y medio de la pandemia por COVID-19 y ante la tercera ola de la enfermedad, la salud sigue por encima de la educación y los padres de familia deberán tener en sus manos la decisión sobre ello y por tanto, si algunos quieren que sus hijos, por mayor protección, no asistan a las aulas, deberá respetarse esa libertad.
Está claro que en medio de la tercera ola, ante una variante del coronavirus que se advierte es de una cepa más agresiva todavía y ante el riesgo latente que los contagios sigan al alza en los próximos días, el regreso presencial a las clases podría incurrir en una violación a los derechos de los niños, porque los pone en riesgo, vulnera su seguridad y salud.
Es un tema, refirió Monroy Sánchez que están analizando abogados de otras partes del país, dado que hay quienes visualizan la posibilidad que los padres de familia recurran al amparo para que el regreso a las aulas no sea obligatorio, sino voluntario, y si bien, algunos padres quieren que las escuelas sean reabiertas y reciban a los niños, otros prefieren que el contacto con personas fuera de su hogar, no se dé todavía.
Subrayó que cualquier acto de autoridad es susceptible de que se promueva un amparo indirecto en contra de éste, y en esta ocasión, si bien la educación es relevante y hay menores que desean volver a ver en persona a sus compañeros y maestros, para interactuar más allá de un dispositivo, hay otros que anteponen el tema de la salud y debe ser respetado.
Se reconoce, externó el abogado, que algunos niños y adolescentes han enfrentado problemas de salud mental, ante la falta de interacción con personas fuera de su familia, también es real que “la autoridad no puede obligarte en este caso ante la pandemia a mandar a tus hijos a la escuela porque el riesgo de contagiarte que es alto en cualquier lugar, se acredita a la autoridad educativa aún y cuando es muy difícil saber con exactitud el lugar del contagio actualmente”.