Benito Jiménez 
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO:
La violencia se desató en los estados de Tabasco, Chiapas y Morelos, entidades donde habrá elecciones a gobernador el próximo 2 de junio.

En Tabasco los homicidios escalaron en un 131 por ciento, en Chiapas aumentó en un 64 por ciento y en Morelos en un 34 por ciento, de acuerdo con cifras oficiales actualizadas al 20 de mayo.

Entre enero y abril, en la tierra del Presidente Andrés Manuel López Obrador, se registraron 199 denuncias por homicidio doloso, en contraste con las 86 reportados en el mismo periodo de 2023.

Desde 2019 en esa entidad se habían logrado contener los asesinatos de manera paulatina con 209 denuncias en el primer cuatrimestre de ese año, 180 en el mismo periodo de 2020, 152 en 2021 y 93 en el mismo lapso de 2022.

En la entidad el secuestro aumentó en un 550 por ciento al pasar de 2 a 13 plagios en el mismo lapso.

Las autoridades locales afirman que la violencia detonó en este año por la disputa entre células criminales locales, por el control del territorio.

En contraste, fuentes militares refieren que en la disputa figura el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

«Como tal no lo tenemos registrado (la presencia del CJNG), volvemos a repetir lo que siempre hemos dicho, son bandas locales que usan los nombres nacionales para generar impacto y un caos», afirmó a mediados de mayo el delegado de la FGR en Tabasco, Israel Salas.

En el marco de la violencia el martes 21 de mayo un menor fue baleado en Tabasco.

El niño de 12 años recibió un balazo en el abdomen, del lado izquierdo, y agonizó durante varios minutos tirado en el piso frente a la casa de su abuela en el Municipio de Paraíso, a unos 74 kilómetros de Villahermosa.

Dante asistió por la mañana a su escuela secundaria, donde las maestras aseguraron que jugó con sus compañeros y rio con ellos; más tarde, fue a esperar a su mamá Claudia Nelly Hernández, que labora en Pemex, a la casa de su abuela.

En ese lapso pidió permiso para salir, pero según testigos, sobre la Calle 8 de Octubre, entre la Calle 5 de Mayo y el libramiento a Dos Bocas, desconocidos intentaron secuestrarlo.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Municipal, testigos refirieron que dos hombres y una mujer trataron de subir por la fuerza al menor de edad a un auto.

En tanto, la guerra entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa (CDS) en Chiapas, incrementaron los homicidios en el arranque de este año. Esa entidad pasó de 145 denuncias por asesinato entre enero y abril de 2023 a 238 denuncias por homicidio doloso en el mismo periodo de este año.

A ese clima de zozobra entre la población se suma la actividad de células criminales de Cuba, Ecuador, Venezuela, Colombia y Guatemala en la zona fronteriza, principalmente con la trata de mujeres, venta de estupefacientes, coyotaje de migrantes y operación de bares clandestinos, principalmente en Tapachula, Frontera Comalapa, Ciudad Hidalgo, Huixtla y Motozintla.

A la disputa se suma el control por la carretera 190 para la instalación de retenes ilegales para «detectar» migrantes y trasladar cocaína.

En los puestos de «control vehicular», hombres armados bajan a los ocupantes, exigen que muestren credenciales y en el caso de que sean migrantes, son apartados del resto, añadieron.

Por esta actividad, la violencia escaló en Ciudad Cuauhtémoc, San Cristóbal, Tuxtla, Ocozocoautla, Arraiga y el tramo que va para Veracruz.

Ante este escenario por lo que el Gobierno de México ha tenido que recurrir al reforzamiento de la seguridad con el envío de más y más militares.

En Morelos, refieren las fuentes, la incursión de la Familia Michoacana arreció la violencia en esas entidades, donde las autoridades han sido rebasadas.

Ese estado pasó de 395 denuncias por homicidio doloso entre enero y abril de 2023 a 531 denuncias en el mismo lapso de este año.

Morelos ya ocupa el segundo lugar en tasa de víctimas por homicidio doloso por cada 100 mil habitantes con 29.21, por debajo de Colima que registra 34.89.

En la gestión del Gobernador Cuauhtémoc Blanco, actualmente con licencia, la entidad registró un auge en la operación de hasta 14 células delictivas que pusieron en jaque la seguridad en sitios turísticos.