Viridiana Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-A Gloria, mamá de dos menores de edad, la pandemia la enfrentó a retos que complicaron su cotidianidad y la llevaron al agotamiento físico y emocional.
En cuanto inició el trabajo en casa, los problemas con su esposo se agravaron. La violencia que él ya ejercía sobre ella, aumento; por lo que pidió apoyo al Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia.
Por la situación en la que se encontraba, decidió separarse de su pareja. Sin embargo, él se llevó consigo a su hijo de 15 años, quien también comenzó a ser violento con ella. Ella se quedó sólo con el hijo menor, un niño de 11 años.
La separación, aunada al cuidado de su hijo, la actitud agresiva del mayor, las labores del hogar, la presión por sostener económicamente su casa, así como del trabajo, incidieron en que perdiera su empleo y su estado de ánimo decayó.
Gloria tenía mucho miedo de que le quitaran a su otro hijo debido a que estaba desempleada y a los conflictos con su ex pareja.
Por esto, los terapeutas le dieron herramientas para fortalecer su autoestima y fue motivada a encontrar otro trabajo, a organizarse para su autocuidado, maternidad y trabajo.
Su última sesión de terapia tuvo que ser interrumpida debido a que tuvo una entrevista de trabajo.
“Este agotamiento emocional está relacionado con cuatro factores: las madres o encargadas de la crianza se han visto rebasadas por los roles de educadoras y de cuidadoras, además de enfrentar, en muchos casos, el desempleo y también su papel de esposas”, comentó el presidente del Consejo, Salvador Guerrero.
De marzo de 2020 a abril de este año se han atendido a 197 mamás por fatiga pandémica.