RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Hace algunas semanas se dio a conocer en algunas páginas de las redes sociales que el ex gobernador Otto Granados estaba por dar a conocer su último libro. Esto causó expectativa en la clase política nacional y de importante manera en Aguascalientes, pues se adelantaba que serían las memorias, anécdotas y algunas vivencias del ex gobernador Granados. El libro lleva por título “Viaje a la memoria. Un recuento personal” y se prevé que en su nueva obra narré interesantes pasajes de su vida a lo largo de su desempeño político y profesional, con personajes tan importantes en la vida política de México como Carlos Salinas de Gortari, Don Jesús Reyes Heroles, de quien alguna vez ya narró para una revista cómo llegó a ser su secretario particular y todo lo que eso significó para su formación profesional. Interesante será sin duda su narrativa sobre lo que fue su ejercicio como gobernador de Aguascalientes y el porqué de la derrota electoral de Héctor Hugo Olivares, candidato del PRI a sucederlo en la gubernatura a manos de Felipe González, pues hasta el día de hoy hay varias versiones de esa debacle tricolor. En fin, deberá ser un libro que no tendrá nada de desperdicio y que será de amena lectura, pues es conocida la prosa de Granados Roldán, que atrapa al lector desde las primeras páginas con un estilo muy definido que esculpe con mucha claridad, sin ambigüedades. Es alguien que no sólo escribe, que se le entiende muy bien, sino que no se pueda entender de otra manera.

Otto tiene el dominio del estilo correcto que nos permite entrar en el estilo literario. Y eso nos lleva a la segunda diferenciación: ¿qué es el estilo literario? A mi juicio, el estilo literario se basa principalmente en la sorpresa. El lector ha de toparse con pequeños sobresaltos en el texto que le harán disfrutar y alejarse del tedio. La presentación del libro de Otto Granados se llevó a cabo el día de ayer a las 7 de la noche en el Mezanine del Museo Espacio, en las Tres Centurias. Y espero comentarles lo sucedido esa noche en la próxima entrega el miércoles próximo.

LOS DIPUTADOS VIOLAN IMPUNEMENTE LA CONSTITUCIÓN

El día de mañana, 1° de septiembre, llegará la iniciativa del presidente López Obrador para que formalmente se apruebe, no con cambio constitucional sino con una ley secundaria -o con una ley-, la incorporación de pleno de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional. Y aquí hay dos reflexiones que hacer: la primera es si esta política es deseable para el futuro del país, para su democracia y para la capacidad de dar seguridad a los mexicanos. Y en esta primera discusión hay muchos puntos de vista. López Obrador hace pocos años era de los que pensaban de que no debería militarizarse la seguridad pública. Así mismo muchos especialistas piensan que la mejor manera de tener un buen resultado es con policías civiles profesionales. Y ese punto es compartido por miles de mexicanos. La presencia de las fuerzas armadas debe ser transitoria. Y esa transitoriedad ya lleva como quince o veinte años y el propio López Obrador se comprometió a que se iba a terminar. Pero debemos decir que en lo relativo a este tema hay opiniones divergentes. Un 50 o 55 por ciento de la población, según encuestas, ve bien que la Guardia Nacional sea parte de la Secretaría de la Defensa Nacional porque tienen confianza en los soldados. Pero esa es una discusión política. Lo que me parece que lo relevante en este momento es que esta propuesta de López Obrador es inconstitucional, porque Morena, el gobierno y todos los partidos en el 2019 aprobaron reformas a la constitución que dice que la Guardia Nacional va a estar adscrita a la Secretaría de Seguridad Ciudadana, donde dice claramente que el mando será civil y que en el 2024 las fuerzas armadas tendrán que retirarse completamente de labores en el tema. Por lo tanto, esta propuesta de cambio a la ley viola la constitución. Ese es el tema exclusivamente en el cual la clase política se debiese concentrar en este momento. Y claramente el gobierno lo hace porque no tiene los votos para cambiar la constitución y va a tratar de hacer algo semejante a lo que hizo en el tema eléctrico, cambiaron la ley, esperaron a que la oposición la impugnara ante la Suprema Corte y como la Suprema Corte es tan lenta en resolver van a pasar dos, tres o cuatro años hasta que sepamos si este cambio es o no constitucional. Para ese tiempo, ya López Obrador habrá terminado su mandato y entonces ya será problema del nuevo gobierno.

Lo anterior es muy preocupante porque en los hechos lo que va a hacer López Obrador es evadir su obligación de dar cuentas de la Guardia Nacional. Él se comprometió a que en el 2024 sería un cuerpo civil, profesional, armado y eficaz. Pero eso no está ocurriendo, porque son básicamente las fuerzas armadas vestidas con un título que dice “Guardia Nacional”. No es una institución que esté cumpliendo con su mandato. Ese es el problema. Y lo que preocupa es que la Suprema Corte tiene dos recursos: uno de 2019 y uno de 2020, en donde se impugnan las decisiones de militarizar la Guardia Nacional. También se impugna la presencia de las fuerzas armadas en las calles para proteger la seguridad. Y como la Corte no resuelve eso, sino que patea la bola para otro lado, entonces el presidente se da cuenta de que tiene margen para poder violentar la constitución, porque la Corte está tardando mucho en resolver estos asuntos.

Este tema va a ser debatido a partir de mañana en la Cámara de Diputados para hacer el cambio necesario en la ley. No será un cambio constitucional porque Morena y sus aliados no tienen la mayoría calificada necesaria para ello, pero sí podrá ser una ley de otra índole que se apruebe por mayoría simple, la cual será claramente inconstitucional. El Congreso mexicano ante tal evidencia no debiese aprobar eso. Los diputados que aprueben eso estarán violando abiertamente la constitución y claramente eso deberá ser motivo de un juicio de tipo político, porque es una abierta violación, pues estarán aprobando algo que saben que es inconstitucional. Esta estrategia es profundamente antidemocrática. Viola el estado democrático de derecho. Es una salida tangencial que el gobierno ya encontró para salirse con la suya temporalmente y observamos lastimosamente que la Suprema Corte no está cumpliendo con su papel de darnos a los ciudadanos seguridad oportuna. Cuando la Corte no se decide de manera oportuna permite que el gobierno en funciones haga este tipo de coas y las repita y eso es… muy preocupante.