Ante los casos de depresión que ha dejado la pandemia en trabajadores de dependencias federales sindicalizados, que en algunos casos han requerido tratamiento especial e incluso internamiento para atención psiquiátrica, se han comenzado a gestionar apoyos de atención de especialistas externos al ISSSTE, pues el hospital se encuentra saturado y además, es muy limitada la atención a los temas emocionales.
El dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Normando López Meixueiro, manifestó que de los 18 mil empleados sindicalizados, apenas han vuelto a trabajar en oficinas de las distintas dependencias federales, unos tres mil, y se debe a que los espacios son pequeños y el riesgo de contagio por COVID-19 todavía es alto.
El temor, las necesidades económicas y la presión laboral, pues las exigencias de cumplimiento son iguales al trabajo presencial, hacen que muchos empleados enfrenten problemas emocionales difíciles, ya no sólo psicológicos, sino psiquiátricos.
Ante esto es que a nivel nacional se trabaja en la implementación de un esquema de promoción del deporte y atención psicológica, así sea en línea, para que sean tratados aquellos sindicalizados que requieran ser escuchados y liberar algo de presión.