Arturo Sánchez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- La crisis en Selecciones Nacionales se acrecentó con el capítulo más bochornoso en la historia del futbol de mujeres en México.
El Tricolor Femenil perdió 3-0 ante Haití, con lo que sus esperanzas de ir al Mundial de Australia-Nueva Zelanda están prácticamente apagadas.
Las dirigidas por Mónica Vergara no tuvieron ni pies ni cabeza, por lo que terminaron con 10 jugadoras en la cancha del Estadio BBVA ante unas haitianas que sueñan con la justa mundialista.
La situación es mucho más difícil para las mexicanas, pues tienen que golear a Estados Unidos y esperar el resultado entre Jamaica y Haití para soñar con un posible tercer lugar al menos, que las mandaría a la Repesca internacional.
Otra vez el juego fue una pesadilla para el Tri.
Stephany Mayor derribó a Batcheba Louis dentro del área y, sin dudarlo, la costarricense Marianela Araya señaló el penal.
Desde los once pasos, Roselord Borgella no perdonó y abrió el marcador al 14′, tras engañar a Emily Alvarado.
Con el gol en contra, el nerviosismo en el cuadro mexicano aumentó y empezaron a ceder parte del control del balón.
Al 19′, Rebeca Bernal se salvó de la expulsión, luego de una fuerte entrada sobre Michele Dumornay.
Al 29′, Borgella volvió a mandar el balón al fondo de las redes, pero el tanto fue anulado por fuera de lugar.
Contra la pared, México empezó a buscar opciones en ataque y a generar con la dupla de Mayor y Katty Martínez, sin embargo no concretó.
Para el segundo tiempo, Vergara modificó. Agregó más poder a la ofensiva con el ingreso de Alicia Cervantes y no funcionó.
Por si fuera poco, al 67′, Alvarado derribó a una rival en el área, por lo que se llevó la tarjeta amarilla y la capitana de Haití, Nérilia Mondésir, la convirtió desde los once pasos.
El drama llegó al 69′, cuando Bernal buscó un balón en el área, pero un choque con la arquera Nahomie Ambroise, provocó que se estampara con el poste, lo que la dejó fuera de acción.
Greta Espinoza vio el cartón rojo al 77′, luego de una entrada sobre Mondésir y en el tiro libre, Sherly Jeudy puso el último clavo en el ataúd con un disparo que venció a Alvarado.
Así, las esperanzas e ilusiones de una de las generaciones con mayor proyección del futbol femenil mexicano se volvieron una vergüenza.