Imelda Robles 
Agencia Reforma

Monterrey, México.- En mayo pasado, con las presas Cerro Prieto y La Boca agonizando, la esperanza de que un huracán salvara a Nuevo León de la crisis del agua se avivó ante pronósticos de que se esperaban hasta 50 por ciento más ciclones que el promedio en el Océano Atlántico.

Organismos internacionales, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, y mexicanos, como la Conagua, anunciaron los pronósticos, pero la temporada de huracanes entró en agosto a su tercer mes y la actividad ha sido baja.

Especialistas señalaron ayer a CNN y The Washington Post que se han formado apenas tres tormentas tropicales en el Atlántico y de breve duración.

Aire seco proveniente de África, explicaron, ha limitado la formación de ciclones y su fuerza, pero en el actual mes y septiembre la situación puede cambiar.

«Hay indicios de que las cosas deberían mejorar a medida que nos acercamos a mediados de agosto», señaló el investigador Phil Klotzbach a CNN.