Imelda Robles
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Melianette, una mujer haitiana de 24 años, es mamá de Naidarline, de 3 años, nacida en Chile, y ambas recibieron una visa por razones humanitarias, un documento con vigencia de un año que las protege en México de cualquier intento de repatriación.
Afuera de Casa Indi, Melianette dice que el jueves pasado se las otorgaron en Campeche y el sábado, junto con un grupo pequeño de haitianos que también obtuvieron el documento, se trasladaron a Monterrey.
«Nosotros queremos trabajar y establecer una vida normal para mi niña y trabajar duro para progresar», comparte, «trabajar de cualquier cosa, lo que encuentre.
«No quiero ir para Estados Unidos porque me deportan, quiero quedarme tranquila. Buscar lo primero, una casa, y lo segundo, buscar trabajo para pagar la renta».
En la calle Miguel Nieto, frente Casa Indi, hay decenas de haitianos que ya tienen una visa por razones humanitarias que les otorgaron en otros estados y llegaron a Monterrey porque les dijeron que en esta Ciudad hay más oportunidades de empleo.
Jean, de 32 años, obtuvo la credencial el miércoles pasado. Casi no habla español.
«Él quiere trabajar, cualquier cosa, él necesita un trabajo para comer y para pagar casa también», expresa Almance, un haitiano de 36 años que traduce lo que dice Jean.
En contraste, Almance lleva dos meses en Casa Indi y sigue esperando este documento. Señala que pueden laborar en la construcción o en cualquier trabajo de mano de obra.
Ivrose, de 45 años, es otra mujer haitiana que recién recibió su visa por razones humanitarias, habla poco español, pero repite que busca empleo.
«Yo quiero trabajar», dice, «lo que sea».
Ayer se publicó que el Padre Felipe de Jesús Sánchez, fundador de Casa Indi, informó que unos 900 haitianos que vivían en el albergue ya iniciaron su trámite para obtener este mismo documento.

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