CDMX.- Pepe Aguilar agradece a Dios que el rancho jamás ha salido de él y no ha dejado de ser un honesto charro malhablado de Zacatecas, a quien le gusta levantarse temprano, montar su caballo y reconectar con sus raíces en lo más simple.
Olor de azahar y huele de noche, el de la tierra mojada y seca, así como el sabor de la leña impregnan su nuevo disco «A la Medida», pues se rodeó de ellos un año y ocho meses al refugiarse de la pandemia en su casa con su familia.
«Nunca había tenido tanto tiempo y pude conectarme con tanta riqueza que tengo en mis muertos, en mi pueblo, en mi tierra, en el cerro, en los olores y sabores de mi Zacatecas. No lo digo como patriotero, sino como un hombre muy orgulloso de haber crecido en esa zona.
«Esa conexión con mis ancestros y ese recuerdo fue casi obligatorio, porque no me quedaba de otra, no podía salir de ahí, pero me ultraconectó con lo que realmente soy y con ese México glorioso y maravilloso, lleno de tradiciones y respeto que yo lo viví, nadie me lo contó», explicó Aguilar en entrevista.
El hijo de Antonio Aguilar y Flor Silvestre se siente más conectado que nunca con su infancia y puede describir detalles de cuando iba con su padre, sus seis tíos y todos sus primos a pescar al río.
«A la Medida» incluye canciones escritas por él como «Traigo Ganas», «Tus Desprecios» y «Mi Querido Zacatecas», rancheras, porque esos son los sonidos que recuerda de aquellos tiempos. (Mauricio Ángel/Agencia Reforma)

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