Víctor Hugo Granados Zapata

Desde que el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, entregó el paquete económico para el año 2021, los movimientos de facultades dentro de las secretarías de estado han sido tremendos. Así como las prioridades de este gobierno fueron cambiantes en la gestión de la recuperación económica (invirtiendo más en infraestructura pública en vez de elaborar programas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas) y en el sostenimiento de la política social (invertir más en el programa de becas para el bienestar), también lo fueron en la política educativa (la escuela desde casa).

En más de una ocasión les he compartido qué implica el permanecer con este modelo de educación a distancia, que se resume en dos efectos: mayor deserción escolar y la ampliación de la brecha educativa. Ahora, lo que debemos analizar es la ingeniería organizacional con la que van a actuar nuestras autoridades educativas a nivel federal ¿por qué esto nos debe importar? La manera en la que se establecen los cambios dentro de la SEP nos va a proveer de un mapa para entender las decisiones actuales y futuras en la política educativa del país.

Eliminar una subsecretaría por acá, fusionar direcciones por allá, cambiarle el nombre a otra son medidas que se adaptan a la agenda pública del Estado y, en temas de gestión educativa, es importantísimo para entender cuáles serán sus efectos en la política educativa. Antes de analizar los cambios, hay que tener en cuenta que el secretario de Educación tiene la obligación de otorgarle un plan al presidente para la organización interna de dicha institución. El presidente, entonces, deberá publicar un decreto a través del diario oficial de la federación para que los cambios surtan efecto y así modificar la estructura organizacional de la secretaría (su reglamento interno).

Sergio Martínez Dunstan, a través del portal “Educación Futura” hace un análisis muy detallado sobre qué subsecretarias y direcciones se van, se quedan, se fusionan o simplemente cambian de nombre, sin embargo, nosotros nos centraremos únicamente en dos cambios: La creación de la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez (como órgano desconcentrado de la SEP) y la eliminación de la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Coordinación.

El alza de dicha Coordinación como un órgano descentralizado marca una directriz en cuanto a la permanencia del programa (dado el impulso que se le dio, presupuestalmente hablando, en el ramo 11) y sus enfoques, sin alterar absolutamente nada del programa (a pesar de las críticas que Coneval le ha hecho y que no han tomado en consideración). En cuanto a la eliminación de la Subsecretaría de Planeación, esta decisión trae consigo la adopción de una mayor discrecionalidad por parte del titular de la dependencia, es decir, se quitó de encima un puesto que tenía por objetivo no solo la coordinación de los programas y acciones de la secretaría, sino también de las evaluaciones internasy uno de los motores más importantes de política pública. Esteban Moctezuma se añade más garras y delega a una nueva coordinación descentralizada la gestión de las becas ¿Será esto para enfocarse en tratar la nueva escuela a distancia?

Este sería un argumento sencillo de responder si la SEP hubiese optado por tomar acciones con mayor dinamismo y creatividad, sin embargo (como ya lo he repetido hasta el cansancio) optaron por la decisión más sencilla y cómoda, seguir con la modalidad a distancia. Para esto ¿requiere de mayor discrecionalidad? ¿le preocupa un reproche dentro de su equipo por las evaluaciones al “Aprende en Casa 2”? Si hay algo que queda claro después de este análisis es que sus prioridades son técnicas y políticas, pero no son en lo absoluto benéficas para la mejora de la política educativa.

Finalmente, lo único que se puede deducir de estos cambios es que tenemos una Secretaría de Educación Pública que busca mayor capacidad de acción interna (el titular, sobre todo) y de aseguramiento de los proyectos que, hasta la fecha, no han dejado de ser criticados por sus errores de implementación. Ningún cambio se hizo para tomar cartas en cuanto a la brecha educativa y el programa de “Rechazo cero” se concentra a los estudiantes de educación superior ¿qué pasará con las y los estudiantes con mayores necesidades? ¿dónde van a quedar las niñas y niños de las comunidades alejadas de las ciudades? De nuevo, solo nos queda esperar y seguir criticando al modelo educativo actual hasta que decidan tomar acciones dinámicas y en beneficio de quienes más lo requieren… aunque no se los puedan agradecer en las urnas.