Fernando López Gutiérrez

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@ferlog14

La defensa de los derechos humanos en nuestro país es una actividad que enfrenta grandes desafíos. Vivimos en una sociedad producto de un pasado autoritario y de prácticas profundamente arraigadas que limitan el ejercicio pleno de estos. Existe, por parte de los mexicanos, un claro desconocimiento de los derechos que nuestras leyes amparan y una estructura institucional que dificulta su exigibilidad.

Apenas en el año 2011 se realizó una gran reforma constitucional en la materia y nos encontramos en un momento clave de definiciones y acciones para lograr que dicha transformación a nuestra norma fundamental pueda permear en los diversos ámbitos de la vida nacional. En este contexto, las acciones que el Estado mexicano realice son fundamentales; sin embargo, la experiencia reciente ha mostrado que la labor de las organizaciones de la sociedad civil constituye el catalizador más importante para lograr que los cambios en la materia se concreten.

Las organizaciones han sido a la vez fuentes de información y agentes de transformación cultural; oposición clara a los intereses de grupos y personas que pretenden transgredir la ley; y centros de investigación en torno a las condiciones de los derechos humanos en nuestro país. Con su respaldo, miles de individuos y sectores han podido tener acceso a la justicia y alcanzado reivindicaciones a sus causas.

El Premio Martín Ennals, otorgado en días recientes a la abogada Alejandra Ancheita, representa un ejemplo claro del intenso trabajo que los defensores en materia de derechos humanos realizan en México. A través de su organizaciónProDESC, Ancheita ha apoyado las causas de trabajadoras y trabajadores ante la fuerza de grandes empresas que han atentado contra los derechos de estos y ha contribuido a generar una cultura más amplia respecto a las alternativas que los mexicanos tenemos para hacer valer la justicia.

Alejandra Ancheita es una muestra clara del esfuerzo, el trabajo y la conciencia social que requiere nuestro país para cambiar las condiciones de vida de millones de mexicanos. Si cada uno de nosotros fuera capaz de seguir su ejemplo de acción y preocupación ante los derechos de los demás, tendríamos sin duda un México mejor. Sirva el importante reconocimiento que se le ha dado para que tomemos conciencia de la importancia de su obra.