Antonio Baranda y Claudia Guerrero
Agencia Reforma

VERACRUZ, Veracruz.-En otra de sus tareas a realizar en este sexenio, el Presidente Andrés Manuel López Obrador encargará a la Marina la restauración del Fuerte de San Juan Ulúa en Veracruz.

«Ayer, tomamos una decisión que la quiero informar a los veracruzanos. Vamos a restaurar todo el Fuerte, todo el castillo, cárcel que lo fue en su momento de San Juan de Ulúa y lo va hacer la Secretaría de Marina», anunció López Obrador.

Entre las funciones que ha desempeñado la Marina a lo largo de este sexenio están el combate al huachicoleo, la limpieza del sargazo en Quintana Roo, la distribución de las vacunas contra el Covid-19 y recientemente le fue entregado el control de las aduanas marítimas y terrestres del País.

En conferencia desde Veracruz, el Mandatario federal explicó que hablarán de estos próximos trabajos con el INAH, pero la Marina será quien los lleve a cabo.

«Vamos a hablar con INAH para la reconstrucción, pero la Secretaría de Marina se va encargar de reconstruir el castillo, Fuerte de San Juan de Ulúa, es bellísimo y está en abandono», señaló.

«Aquí estuvieron revolucionarios que traían del Norte, líderes de la huelga de Cananea, los traían para acá y salieron cinco años después cuando triunfa la Revolución maderista. Estuvieron presos acá en San Juan de Ulúa, entonces tenemos que recordar eso y mantenerlo en la memoria histórica».

De acuerdo con el INAH, en las primeras décadas del México independiente, y debido a los continuos cambios de poder, la fortaleza de San Juan Ulúa estuvo llena de presos políticos, entre ellos algunos compatriotas notables como Benito Juárez, Melchor Ocampo, los frailes Servando Teresa de Mier y Melchor de Talamantes.

Más tarde, en el Gobierno de Porfirio Díaz, su celebridad como prisión aumentó, ya que en ella se confinó a miles de ciudadanos. El 2 de julio de 1915, el primer jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, decretó que San Juan de Ulúa dejaría de ser presidio.

Parte del edificio se destinó a residencia eventual del Poder Ejecutivo de la Unión y otra a reducto militar de una pequeña partida para vigilancia. Actualmente, es un monumento histórico declarado así desde 1962 por decreto del Presidente Adolfo López Mateos y entregado al INAH para su resguardo.