Aunque la causa de la marcha feminista del lunes pasado es loable por su lucha permanente en contra de la violencia de género, de los feminicidios, que en muchos casos no son resueltos, por la exigencia de igualdad y equidad, permitir posibles infiltrados para generar destrozos es lo que se hace notar y se deja de lado “esa voz en alto que no se debe callar”, expresó Sergio Delfino Vargas, presidente de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México.
El desastre fue provocado por las dos partes involucradas: una de quienes no supieron controlar el ímpetu del vandalismo para reclamar atención a los casos de violencia y, por otra, los policías estatales y municipales, que tal vez no recibieron la instrucción adecuada para disuadir a las manifestantes de una manera que no fuera más violenta todavía deja mucho que desear.
En general, “estamos a favor de las mujeres, que, al paso de la historia, han dejado huella en el feminismo y su interés por lograr igualdad de oportunidades y, ahora más que nunca, el cese de la violencia y acabar con los feminicidios”, pero también, desde esos grupos, se deberían cuidar algunas formas.
Cierto es que, en la historia, para hacerse escuchar, las mujeres han también generado pintas y algunos daños para ser visibilizadas, pero también está claro que ha habido ocasiones en que, en esta lucha por la equidad y contra la violencia de género, se han mezclado intereses políticos que sólo tergiversan y acaban por dejar mal a las participantes en este tipo de manifestaciones “como si se tratara de una navaja de doble filo”.
Lo que se debe rescatar es que la marcha de las mujeres, el 8 de marzo, si bien terminó en trifulca con varias y varios lesionados, entre manifestantes y elementos policiacos, logró de nueva cuenta que ellas sean visibilizadas en cuanto a su demanda permanente, y ojalá el tema de los destrozos causados no sea lo que se resalte de estos hechos, sino que la autoridad comience a dar los pasos necesarios para atender las demandas válidas.
Delfino Vargas refirió que, en general, la ciudadanía desea que los monumentos y edificios sean respetados, sobre todo porque Aguascalientes se ha presumido siempre como una entidad de paz, por lo que una opción sería que, a las personas detenidas en eventos de este tipo, se les impusiera, como sanción administrativa, apoyar en las labores de limpieza, no como castigo, sino para resarcir el daño causado en una manifestación justa, siempre y cuando el estado, de igual manera, prevea sanciones para quienes abusen del cargo de autoridad que ostentan y terminen cometiendo actos de brutalidad.