En un salón de clases por lo menos existen dos niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Hasta el 50% de los niños diagnosticados requiere supervisión pedagógica; el 30% de ellos repiten el año escolar; otro tanto presenta trastorno de aprendizaje, dificultad en lectura y escritura.
La estadística de salud mental indica que actualmente el (TDAH) es un padecimiento psiquiátrico que predomina en la población infantil a nivel mundial, lo que se traduce en un 6% correspondiente a dos millones de niños en edad escolar.
De acuerdo al INEGI hay unos 32 millones de niños de entre 5 y 16 años de edad en México, y en Aguascalientes, 350 mil. Si bien el comportamiento normal de los niños al crecer muestra actividad física constante, cuando el exceso de esa actividad les representa dificultades en su comportamiento, en su relación con el entorno, muestran distracción y problemas para mantener la atención, se puede sospechar que es TDAH, advirtió Cecilia Aguilar González, integrante del Proyectodah.
Compartió algunas estrategias si en el salón de clase hay un alumno con TDAH: Apoyarse en el uso de herramientas visuales para la explicación de contenidos de tal forma que se logre centrar la atención del alumno, evitar las distracciones, alejar al alumno de la ventana o puerta y sentarlo junto a los alumnos que llevan mejores calificaciones.
También hay que proporcionar instrucciones breves y claras y trabajar con el uso de la agenda de tal forma que diariamente se anoten las actividades que debe entregar al siguiente día. Ello ayuda a que sus padres monitoreen si tiene claros los conceptos que ha aprendido durante la clase.
Es importante además tomar en cuenta la opinión del alumno al momento de elegir actividades para el grupo, buscar algunas temáticas que sean de su interés facilitarán que preste atención. Conviene cerciorarse de que el alumno ha comprendido las instrucciones y sabe cómo realizar los ejercicios indicados.
Se sugiere reenfocar la atención del niño en clase haciendo contacto visual con él, mencionando su nombre en voz alta o acercándose a su lugar y colocando su mano en su hombro mientras da las instrucciones a todo el grupo.
Hay que mantenerlo ocupado en clase, pedirle que ayude a repartir material, a borrar el pizarrón o a entregar recados a otros profesores. Se recomienda brindarle un rango de tiempo mayor para que termine las actividades, pues probablemente se demore más que a sus compañeros en finalizar.
Por último, se debe reconocer su esfuerzo y felicitarlo por los pequeños avances, lo que lo motivará a seguir esforzándose.
La especialista concluyó exponiendo que la peor batalla es contra la desinformación sobre este tema, usualmente los niños son etiquetados o rechazados debido a que los profesores que no cuentan con las herramientas necesarias para implementar las adecuaciones curriculares inherentes.