A raíz de la pérdida de empleos formales, tras el arribo de la pandemia por COVID-19 a México, el mercado negro y la informalidad crecieron, pues quienes se quedaron sin trabajo han buscado la manera de llevar dinero a sus hogares y otros recurrieron al comercio de contrabando y piratería.
De acuerdo con la Encuesta de Empleo y Ocupación presentada por el INEGI en junio pasado, en el país 2.3 millones de mexicanos se encuentran en desempleo, fenómeno que se concentra principalmente en las grandes ciudades y en las que son más industrializadas.
El presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, Cuauhtémoc Rivera, refirió que hay estudios en los que se indica que más de 33 millones de personas trabajan en distintos giros comerciales aportando al mercado negro en la informalidad, lo que es un riesgo para las seguridad de las familias de quienes se dedican a esto, y para el país, porque no pagan impuestos ni obedecen reglas o leyes.
Si bien ha habido recuperación de empleos tras la paralización provocada la mayor parte del año pasado, una realidad que se debe observar es que muchos de quienes se han incorporado al aparato productivo están ganando apenas el salario mínimo, por lo que hay quienes optan por trabajar por su cuenta o buscarse otro trabajo de manera informa.
Refirió que apenas el 14 de julio el Gobierno Federal decretó la separación de la Dirección de Aduanas del SAT de la Secretaría de Hacienda, creando la Agencia Nacional de Aduanas de México como un organismo desconcentrado, con una vocación expresa de ser operado, preferentemente por militares en activo o en retiro, bajo el argumento de que ahí se encontrarán los perfiles más éticos y comprometidos con la tarea de hacer valer nuestras fronteras, logrando un control aduanero transparente y honesto.
Sobre este punto, consideró que “apostar a la militarización en el control de aduanas es una confesión de parte de que la vía civil no tiene forma de lograrlo y como último recurso se busca por la vía castrense lograr el control de nuestras fronteras, uno de los principales problemas a resolver de nuestra seguridad nacional”.
Subrayó que los soldados no son todólogos y no se pueden hacer cargo de todos los pendientes que el país acumula por resolver, y si bien no es un tema sujeto a debate, la realidad es que para acabar con el contrabando, el mercado negro, la piratería y el mercado informal, se requiere de una estrategia real.
Sucede, dijo, que “lo barato siempre saldrá caro, el contrabando y la piratería le roban al país oportunidades de desarrollo, minan la salud de los mexicanos y violentan su cotidianidad al financiar a los forajidos”.