La gamificación es un fenómeno que está marcando el devenir del futuro cercano en muchos aspectos. Es concepto se refiere a la aplicación de elementos típicos de juegos y principios de juego en contextos en los que no se utilizan habitualmente.

Aprovechando todas las ventajas de difusión que ofrecen los medios modernos, y a partir de los principios que subyacen de cualquier actividad lúdica en sí, la gamificación se ha convertido en una herramienta de eficacia contrastada para difundir diversos tipos de mensajes, adaptados a las preferencias de cada individuo, e influir en diversos compartimientos que permiten obtener mayores réditos y cumplir con objetivos específicos, personales o empresariales.

Con este tipo de actuaciones basadas en la gamificación, es posible influir y modificar comportamientos de las personas, favoreciendo el nacimiento y consolidación del interés activo por parte de los usuarios implicados en el mensaje que han elegido comunicar, ya sea relacionado con el aumento de la actividad personal o más en general con las actuaciones laborales.

Llevando a cabo esa hoja de ruta determinada, muchas personas pueden emprender con éxito en muchos campos de negocio, incluido el de las apuestas. En este sentido, Massimiliano Riverso, gerente de SlotVegas.es, afirma que “hacer emprendimiento en el mundo del juego hoy en día es muy difícil, ya que requiere no solo habilidades desde un punto de vista profesional, sino también conocimiento e interpretación del mundo. del Juego, así como conocimiento en el mercado europeo y mundial”.

La Unión Europea habla de ocho competencias clave que son fundamentales en estos campos a la hora de emprender. Entre ellas se encuentra la capacidad para resolver problemas, es decir, demostrar cierta flexibilidad en la resolución de determinadas situaciones; el deseo de mejorar y aprender, en cuanto a motivaciones y estímulos; capacidad de narrar, empatía, sentimiento. Otro requisito importante es la sensibilidad hacia el mundo al que uno se acerca. Ser agente en el campo del juego presupone, ante todo, la conciencia de que el juez final es siempre el jugador. El espíritu empresarial y el juego son una combinación que requiere una fuerte tendencia al riesgo y a la incertidumbre. Es necesario ser completo y multitarea, flexible y siempre atento a las necesidades y evolución del jugador, con una mirada constante en las innovaciones del mercado y en constante relación con la tecnología.