Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En diversas ocasiones las autoridades locales, que están por concluir su gestión, manifestaron estar en la mejor disposición de recibir sugerencias de personas interesadas, para mejorar los servicios educativos en la entidad. Creyendo en la sinceridad de lo manifestado por las autoridades, se hicieron varias sugerencias en distintos tópicos; pero ya en los hechos, jamás hubo la mínima intención de tomarlas en cuenta, dando a entender que sólo lo que las autoridades piensan y deciden es lo que tiene sentido y validez.

Algunas de las observaciones y sugerencias que se hicieron, en su oportunidad, se vuelven a replantear por si hubiera interés de los próximos responsables de la administración educativa. Se trata de aspectos esenciales para el adecuado funcionamiento de las escuelas y para garantizar servicios completos a los alumnos de la educación básica, sobre todo en secundarias. Es clamor de supervisores, directores y docentes de escuelas secundarias debido a que en varias de éstas faltan dos o tres maestros por meses y hasta por todo un ciclo escolar, en diversas asignaturas. Las autoridades lo saben, porque tienen en sus escritorios alteros de solicitudes de docentes faltantes; sin embargo, no hay respuesta a las mismas, bajo el argumento que “los directores sabrán qué hacer para cubrir los grupos sin maestro”. En este momento, por ejemplo, hay faltantes de maestros en las escuelas secundarias y, como siempre, los alumnos son los que pagan las consecuencias negativas de esa irresponsabilidad, toda vez que no reciben todas las clases a las que tienen derecho. Es de suponer que la Federación tiene cubierto, presupuestalmente, todas las horas necesarias para atender, íntegramente, a los grupos de cada escuela; y el Estado también tiene su aportación con la parte que es corresponsable. Luego entonces, ¿por qué no se asignan docentes en donde hacen falta?

El otro problema que genera severos daños en las escuelas secundarias tiene que ver con los contratos que extiende el Instituto de Educación. Hay cientos de docentes que laboran por contratos, y aun cuando el pago es muy menor en relación con una plaza base, no obstante, hay maestras y maestros que aceptan trabajar bajo esas condiciones. Ahora bien, el problema para las escuelas que tienen maestros por contrato está en lo siguiente: un docente es contratado, generalmente, por tres meses; al terminarse el contrato el docente deja el grupo, y las autoridades del Instituto se llevan entre dos y hasta tres meses para renovar el contrato. Éste también es por tres meses; a su término, el grupo vuelve a quedar sin maestro y como ya está próximo el fin del ciclo escolar, entonces el nuevo contrato ya se hará hasta el siguiente año. De esta forma los alumnos del grupo, en cuestión, en un ciclo escolar si acaso tienen clases durante seis meses y esta es la misma historia de todos los grupos que tienen maestros contratados. Cuando se comenta que los alumnos “andan muy mal”, en parte ya se sabe por qué.

Al hacerse la descentralización de la educación básica en l992, la Federación (léase SEP) dejó en los jardines de niños, en las escuelas primarias y secundarias de la entidad, el 100% del personal, así como las horas requeridas. Posteriormente y hasta la fecha, en cada escuela de nueva creación, del nivel que sea, la Federación garantiza el 100% de personal y horas para el funcionamiento eficaz del nuevo plantel. ¿Qué no ha funcionado bien en la administración para que falte personal en los últimos lustros, en detrimento de la atención de los estudiantes? Y ¿Qué se hace con los recursos presupuestales del tiempo que no se cubren los servicios? El problema no es la falta de recursos, sino la mala distribución de los mismos. Es cuestión de sujetarse a las normas establecidas. Habría otros comentarios.