Mientras no se conozca el Proyecto Ejecutivo de la conexión ferroviaria con Jalisco, del que se desprenderían las licitaciones, la obra seguirá siendo un sueño que data de 30 años cuando menos, señaló el presidente de la Canacar, Roberto Díaz Ruiz.
Comentó que incluso, al llegar a La Chona a mano derecha, se pueden observar los terraplenes, que en su momento se hicieron como un signo de de que el tramo ferroviario se haría, pero se han quedado de muestra.
Claro que el proyecto favorecería el envío de productos hacia Estados Unidos, con la conexión prevista en la Estación Chicalote, punto en donde convergen las dos principales líneas de ferrocarril del país, Ferromex y Kansas City; se trata de una salida directa al Golfo de México y Océano Pacífico.
El derecho de vía ya fue liberado, pero falta la inversión, en el entendido de que construir un kilómetro de ferrocarril cuesta cuando menos 50 millones de pesos.
Tampoco se ha concretado el proyecto de doble vía a Querétaro, que contemplaba el tren rápido de ese punto a la ciudad de México, en una hora.
Igualmente quedó en planes el Tren Suburbano a Peñuelas.
Relató que el sueño que se convirtió en pesadilla que data de 70 años, fue la conexión de Calvillo, Jalpa, Tlaltenango, Bolaños, Nayarit; “desde que estaba chiquillo, escuchaba esos planes que nunca se concretaron”.
El servicio ferroviario requiere de subsidio, como sucede en países donde se trata de un importante medio de transporte, ya que si el tren es de pasajeros, hay que cumplir con un horario, haya pasaje o no y si es de carga, lo mismo, aunque haya poca mercancía, debe cubrirse la ruta.