Dalia Gutiérrez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Los efectos que ha dejado el Covid-19 podrían ocasionar que más niños y adolescentes comiencen a trabajar, en muchas ocasiones realizando actividades que los privan de sus derechos, los exponen a la explotación y ponen en riesgo su salud.
Aunque aún no hay cifras exactas, organizaciones que trabajan por los derechos infantiles estiman que millones de menores de todo el mundo ingresarán al mercado laboral, principalmente ante el incremento de la pobreza causado por la pérdida de empleos y reducción de salarios durante la pandemia.
“El panorama que se observa son niños y niñas dejando la escuela, sobre todo la secundaria y viéndose en la necesidad de ponerse a trabajar”, expresa Consuelo Bañuelos, fundadora y directora de Promoción de Paz, asociación que trabaja por los derechos humanos en zonas vulnerables.
“La familia no tiene posibilidades de satisfacer sus necesidades básicas y entonces todos salen a trabajar. Se los llevan a recoger la basura, a vender algo, a alguna construcción, en algún mercado, ese tipo de trabajos empiezan a realizar”.
De acuerdo con el informe “Covid-19 y trabajo infantil: En tiempos de crisis es hora de actuar”, publicado en junio por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), cuando la pobreza incrementa un 1 por ciento, el trabajo infantil se eleva un .7 por ciento en algunos países.
Cálculos del Centro de Investigaciones Económicas (CIE) de la UANL estiman que para el cierre de este año habrá un incremento del 18 por ciento en las personas en situación de pobreza en Nuevo León, en comparación con el 2018.
Las primeras secuelas comienzan a observarse en Monterrey, en donde se está registrando un incremento en el número de niños que están en las calles pidiendo dinero o vendiendo artículos, uno de los trabajos infantiles más comunes en la Ciudad.
“En los meses de abril y mayo, que fue cuando estuvo el confinamiento más fuerte, no se observaban muchas familias en calle porque no había gente que les diera dinero”, señala Alejandro Morton, director de Protección de Infancia y Familia del DIF Monterrey.
“Desde que se empezó a abrir la economía, a principios de junio, inmediatamente otra vez volvieron a (salir) y más que antes”.
A partir de ese mes, detalla, cada semana se incorporan de tres a cuatro familias al Programa de Atención y Prevención del Trabajo Infantil (PAPTI) del DIF Monterrey, mientras que antes el promedio era la mitad.

Expuestos a explotación
El trabajo infantil hace referencia a cualquier actividad que priva a los menores de su niñez, potencial y dignidad, y que perjudica su desarrollo físico y psicológico.
De acuerdo con el INEGI, en México hay 3.2 millones de niños y adolescentes trabajando y la tasa de trabajo infantil en Nuevo León es del 7.1 por ciento, pero las cifras podrían ser mayores.
Existen trabajos fuera de los conteos oficiales, como las labores domésticas, el crimen organizado y la exploración sexual, que son las actividades que los ponen en mayor riesgo y las que más podrían incrementarse con la pandemia.
“Al verse en un contexto de crisis económica, que a su vez trae desempleo, también significa que los trabajos que las niñas y niños van a realizar, generalmente se van a dar en condiciones de explotación”, destaca Nancy Ramírez, directora de incidencia política de Save The Children México. Sin embargo, los riesgos son infinitos en cualquier trabajo, pues los niños aún están en una etapa de crecimiento en la que necesitan del cuidado de sus padres.
“Están expuestos a una mala alimentación”, apunta Bañuelos, “están expuestos a un maltrato físico, pero la mayor exposición y que se vuelve entonces doblemente grave es al acoso sexual o a la violencia sexual”.

Desafío educativo
El cierre de escuelas durante la contingencia por el Covid-19 podría empujar a los niños y adolescentes a abandonar sus estudios, lo que a su vez incrementa la probabilidad de que ingresen al mercado laboral.
“Cuando las escuelas son cerradas por un periodo prolongado de tiempo, se suele incrementar la deserción escolar”, señala Ramírez. “Los niños dejan de encontrar un interés en lo educativo, sus familias también y entonces prefieren comenzar a trabajar”.
Una de las estrategias clave para prevenir que los niños se sumen a las filas del trabajo es evitar la deserción escolar.
El modelo educativo mediado por televisión que la Secretaría de Educación implementará el próximo ciclo escolar, que comienza mañana, no será suficiente si los docentes no mantienen una relación directa con los alumnos.
“Pienso que en el área de educación se tendría que tener un programa de emergencia muy fuerte, en donde ningún niño y ninguna niña esté olvidado de sus maestros”, destaca Bañuelos.
“Si departe de la Secretaría de Educación, todas las escuelas tuvieran esa consigna de tener una atención muy cercana con los alumnos, entonces creo que sería un primer paso muy importante”.
Las clases virtuales son un desafío, señala, porque si un estudiante no tiene acceso a equipo de cómputo o internet, es muy probable que abandone la escuela.
También es importante consultar la opinión de los alumnos, menciona Ramírez, pues es la manera en que realmente se van a apropiar de los contenidos.

Más becas escolares
Al tomar en cuenta que muchas familias enfrentan una disminución en sus ingresos debido a la pandemia, mantener los programas de becas escolares e incrementar los montos otorgados ayuda a que los niños permanezcan en las escuelas.
“Sería importante que en ciertos casos identificados se pueda duplicar ese monto”, considera Ramírez. “No necesariamente van a seguir siendo incentivos si los montos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de alimentación, higiene, saneamiento”.
Cuando se reabran los planteles, añade, fortalecer los programas de alimentación que ofrecen las escuelas de tiempo completo puede motivar a que los estudiantes permanezcan en las escuelas porque genera un ahorro en gastos de alimentación.
La sociedad también puede contribuir apoyando a las familias que están pasando por situaciones económicas complicadas y denunciando los casos de ausentismo escolar, maltrato y trabajo infantil.

Menores en riesgo
La crisis económica por el Covid-19 empujará a millones de menores a trabajar.

– 3.2 millones de niños y adolescentes trabajan en México.
– 7.1% es la tasa de trabajo infantil en Nuevo León.
– 418 niños trabajan en la vía pública de la zona metropolitana de Monterrey.

Fuentes: Organización Internacional del Trabajo, Unicef, Centro de Investigaciones Económicas de la UANL, INEGI y DIF Nuevo León.