Verónica Gascón
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Las empresas deberán hacer una reingeniería interna para eliminar todo esquema de subcontratación y conservarlo sólo en obras y servicios especializados que no sean la actividad principal de la compañía.

Se eliminará la subcontratación externa, llamado outsourcing, y el esquema interno o insourcing, que comprende la creación de empresas del mismo grupo para la administración paralela de nómina.

Especialistas señalan que el insourcing es una de las prácticas más extendidas y para que las empresas puedan trasladar al personal a la nómina principal tendrán que hacer un procedimiento de sustitución patronal ante el IMSS.

La sustitución patronal es un acuerdo entre patrones o razones sociales para trasladar los trabajadores conservando sus derechos.

Las empresas tendrán tres meses, luego de entrar en vigor la reforma en materia de outsourcing, para migrar a los trabajadores bajo la figura de sustitución patronal, según el borrador de la iniciativa de modificación a la Ley Federal del Trabajo que discutirán Diputados.

Ricardo Martínez, abogado del despacho De la Vega & Martínez, explicó que bajo el esquema de insourcing, que opera en muchas de las grandes empresas, se crearon una o varias razones sociales dentro del mismo grupo para evitar el alto costo que significa el reparto de utilidades.

Con la reforma, se busca que los trabajadores de esas empresas sean absorbidos por la principal y formen parte de su nómina.

La empresa destino deberá reconocer los derechos laborales, incluyendo la antigüedad y riesgos de trabajo.

“Me parece poco ese plazo porque no sólo es pasar a los trabajadores, debe hacerse un análisis muy completo de objetos sociales, de la contratante y contratista”, consideró Martínez.

Cambio de fondo
Jorge Sales, abogado laboral de Sales Boyoli, expuso que los empleadores tendrán que hacer una reconfiguración integral de los planes de prestaciones para compensar el impacto que tendrá el repartir utilidades.

“Los empleadores tendrán que reconfigurar prestaciones, tendrán que buscar cómo compensar el pago de utilidades que antes no hacían. Esto puede ser usando recursos de otras prestaciones de previsión social, como ayuda de alimentos, despensa o bonos”.

Para los expertos, estas reformas constituirán un reto para las pequeñas y medianas empresas, pues ahora deberán absorber al personal subcontratado y hacerlo partícipe de las utilidades.

“Lo primero que van a requerir es que haya utilidad, será difícil con la carga del IMSS, Infonavit, teletrabajo, todas éstas que se le imponen al patrón y ahora que se registre como contratista en el IMSS es una burocracia que le genera más costos”, dijo Martínez.

Para Germán de la Garza, socio líder de servicios laborales en Deloitte, se está desatendiendo la situación de las empresas más pequeñas que no tienen posibilidad de dar utilidades.

“No se atiende a las pequeñas empresas cuya obligación de pagar 10 por ciento de reparto de utilidad, más otros gastos operativos, de seguridad social, impuestos, etcétera, en muchos casos puede resultar en que busquen formas de evadir la responsabilidad o incluso pudieran cerrar”, comentó.

Dijo que estas empresas pueden resentir los efectos de la reforma porque su margen de ganancia se pondrá en riesgo.