El Obispo Juan Espinoza Jiménez encabezó ayer por primera vez en la Diócesis de Aguascalientes la celebración de la Vigilia Pascual, en el marco del Sábado Santo, y en punto de las 20:00 horas, en el atrio de la Catedral Basílica, con toda la Solemnidad encendió el fuego nuevo y posteriormente en otra parte de la celebración hizo la bendición del agua, para así proclamar y conmemorar la Resurrección de Jesús, lo cual tuvo lugar en la noche del Sábado Santo a la madrugada del Domingo de Resurrección, aunque pertenece al Domingo de Pascua, ya que el Sábado Santo se rinde culto a Nuestra Señora de la Soledad, tras la muerte de su Hijo amado. La celebración consta de cuatro partes bien determinadas en su estructura celebrativa y en su contenido: Liturgia de la Luz o Lucernario; Liturgia de la Palabra; Liturgia Bautismal y Liturgia Eucarística.
Ayer, Sábado Santo, Día del Gran Silencio como se le llamaba en los primeros siglos del cristianismo, día en el que Cristo se encontraba muerto y aguardaba en su sepulcro, el momento de la resurrección, la Iglesia permaneció en silencio, triste por la muerte de Jesús que entregó su vida en pago por los pecados de su pueblo.
En el tercer día de la fiesta cristiana del Triduo Pascual, la liturgia católica conmemoró la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
YA NO ES DE GLORIA. Antiguamente se le denominaba “Sábado de Gloria”, pero tras una reforma, se le dejó solamente Sábado Santo, día en que se rememora especialmente a María tras la pérdida de su hijo, de ahí que el día es de dolor y tristeza, destinado al silencio, luto y reflexión, así como lo hicieron en el sepulcro María y los discípulos.

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