Durante la apertura oficial del Nuevo Año Pastoral «Iglesia, Pueblo de Dios» en el marco del 127 aniversario de la Diócesis de Aguascalientes, el obispo Juan Espinoza Jiménez hizo un llamado urgente a erradicar el individualismo y frenar las «pastorales subterráneas» de grupos religiosos que actúan al margen de las directrices diocesanas.

En su homilía, el prelado advirtió que la Iglesia local no puede ser una suma de grupos aislados ni de protagonismos que desvirtúen la labor evangelizadora. En ese sentido, instruyó a la feligresía, al presbiterio y de manera directa a las comunidades de religiosos a sumarse de lleno al Quinto Plan Diocesano de Pastoral, evitando esquemas paralelos que suscitan competencia, aislamiento y división en la sociedad de Aguascalientes.

Espinoza Jiménez enfatizó que este nuevo ciclo no constituye un mero documento de escritorio, sino un itinerario de fe llamado a incidir en la realidad cotidiana.

En su mensaje, urgió además, a los laicos a no mantenerse al margen frente al próximo proceso electoral, señalando que la Iglesia no callará ni omitirá la instrucción de sus miembros para la defensa de los valores humanos y sociales fuera de las parroquias.

Con la conmemoración del centenario del martirio de San Julio Álvarez Mendoza —patrono del presbiterio y de las madres buscadoras—, el prelado citó este testimonio como un recordatorio para que los sacerdotes salgan del encierro, abandonen inercias y atiendan con sensibilidad las problemáticas que aquejan a la población diocesana.

Finalmente, el titular de la Diócesis aseveró que la unidad no es una estrategia administrativa, sino un mandato misionero para devolver la credibilidad a la Iglesia local, pidiendo a la comunidad parroquial organizarse por sectores para construir comunidades vivas y comprometidas con la transformación del entorno social.