Imelda Robles
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-A los 7 años comenzó a subir de peso. Y a sus 11 años Iván ya era un niño con obesidad: pesaba 61 kilos con una estatura de 1.53 metros.
En mayo de 2021, su mamá Mónica Rocío Chaires lo llevó junto con otra hija, de 16 años y también con obesidad, al Centro de Prevención y Tratamiento de la Obesidad Infantil de la Secretaría de Salud estatal, en la colonia Independencia.
Para octubre, Iván recibió una prealta pesando 49 kilos y midiendo 1.55 metros. Ahora, siete meses después, es un niño de 12 años con control de su peso.
«Para ver resultados tiene que ser el cambio a nivel familia», recalca su mamá, «que se incluyan papás y hasta los más allegados, abuelitos, porque yo también bajé de peso.
«De plano ahora en casa están restringidas las harinas, el pan blanco, los azúcares, dulces, sobre todo en cantidad, porque antes era de que el juguito en la mañana, el juguito en la tarde, a media noche».
La obesidad infantil es la nueva pandemia que enfrenta México, y Nuevo León ocupa uno de los primeros lugares de esta problemática.
En Nuevo León, 4 de cada 10 niños tienen sobrepeso u obesidad, y especialistas del medio público y privado advierten que cada vez es más frecuente diagnosticar a menores con diabetes tipo 2, síndrome metabólico y resistencia a la insulina.
Iván fue atendido antes de que se desarrollara otras enfermedades. Médicos urgen a revertir la obesidad en la infancia por el alto riesgo a la salud que tienen los niños.
«Si un niño tiene sobrepeso u obesidad, es sumamente frecuente que la familia tenga obesidad, lo tenemos tan relacionado», indica David Yisrael Arriaga, endocrinólogo pediatra encargado del Centro de Prevención y Tratamiento de la Obesidad Infantil.
«Hay un muy pequeño porcentaje de que la genética te haga que tengas obesidad. Generalmente el 95 por ciento de los niños que tienen obesidad es por hábitos alimenticios».

NL: LIDERAZGO
NADA SALUDABLE
Nuevo León está dentro de los primeros siete estados del País con el índice más alto de obesidad infantil, de acuerdo a la Encuesta de Salud y Nutrición (Ensanut) 2020 sobre Covid-19, la más reciente.
El estudio indica que en la región fronteriza norte -en donde están Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas- el 47.3 por ciento de niños de 5 a 11 años tiene sobrepeso u obesidad, es decir, 4 de cada 10 niños.
La región Frontera es la segunda zona con el índice más alto en el País, el primer lugar es la región Centro, que abarca Hidalgo, Tlaxcala y Veracruz, en donde el 50.8 por ciento de los niños tiene sobrepeso u obesidad, de acuerdo a la Ensanut.
A nivel País, 7 de cada 10 adultos tiene sobrepeso u obesidad.
«Nuevo León (es) uno de los primeros estados con mayores índices de sobrepeso y obesidad en México y en el mundo», expuso la Secretaría de Salud estatal, Alma Rosa Marroquín, el martes pasado.
«Desde la etapa infantil los niños tienen obesidad, desde que nacen, porque las mamás durante el embarazo tienen hábitos inadecuados, tienen diabetes gestacional, los niños nacen pesando más de 4 kilos y entonces se acostumbran a niveles altos de glucosa».

ES CLAVE CAMBIO
A NIVEL FAMILIA
Un niño que llega a la adolescencia con sobrepeso u obesidad tiene un 80 por ciento de probabilidad de ser un adulto con el padecimiento, alerta Nora Alicia Rodríguez, endocrinóloga pediatra.
«A pesar de las estrategias que estamos haciendo a nivel estatal, a nivel de Gobierno, a nivel médico, no ha sido suficiente para poder disminuir estas cifras», señala la también titular de la Clínica de Obesidad del Hospital Materno Infantil.
Para revertir la obesidad infantil es recomendable acudir con un especialista, y la clave es que los cambios de hábitos se hagan a nivel familia, indica Héctor Eliud Arriaga, endocrinólogo pediatra de TecSalud.
«Para los futuros papás es importante que entre familia discutan antes de tener un bebé, para que los primeros años del bebé sea un hábito familiar… y que traten de tener una mejor alimentación para que tengamos niños saludables».

VEN PROBLEMA
EN AUMENTO
Especialistas coinciden en que la pandemia ha agudizado el problema en el Estado.
El sedentarismo, afectaciones en la salud mental, el ritmo de vida acelerado, la inseguridad que ahuyenta actividades al aire libre, la facilidad para acceder a comida rápida, son factores que influyen para que niños y adultos tengan obesidad.
El endocrinólogo pediatra Arriaga comparte que la situación es preocupante a tal grado que ha tenido un paciente de un año y 4 meses con un peso de 18 kilos, cuando ese peso corresponde a un niño de 4 años.
Añade que por la pandemia se están enfrentando también al enorme reto del daño emocional que sufren los niños, porque hay casos de menores en duelo, con depresión o ansiedad.
Rodríguez, titular de la Clínica de Obesidad del Hospital Materno Infantil, comparte que cada vez diagnostican a más niños con síndrome metabólico y resistencia a la insulina.
«Eran enfermedades más consideradas en adultos y actualmente las estamos viendo en niños pequeños, de hecho con niños menores de seis años ya tenemos problemas metabólicos», indica la especialista.
«Y actualmente nos está ganando porque de hecho los medicamentos para este tipo de enfermedad son más que todo para adultos».

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