Las nuevas atribuciones recaudatorias de Profeco deberán meter en cintura a comerciantes y prestadores de servicios abusivos, pero no beneficiar a oportunistas que intenten sacar ventaja de los negocios disfrazados de consumidores víctimas de abuso.
Así lo advirtió el presidente de Canaco Aguascalientes, Humberto Martínez Guerra, al considerar que la justicia debe ser para todos y en este caso en particular, para el que compra pero también para el que vende, pues muchas quejas son improcedentes.
En ese sentido, dejó en claro que un consumidor que no supo cómo poner en marcha un aparato adquirido y que lo echa a perder por operarlo de manera evidentemente incorrecta, no puede reclamar que la garantía se le respete.
“Es obvio que hará todo lo posible por no perder lo que acaba de comprar y echó a perder, pero de acuerdo a la circunstancia particular, a veces la garantía será valida y a veces no, lo cual no implica que el vendedor tuvo la culpa o que el negocio lo defraudó”.
En entrevista, reconoció que hay negocios de todos los giros cuya operación deja mucho qué desear y se han vuelto proveedores frecuentes de quejas ante Profeco, sin que muevan un dedo por mejorar sus servicios, precios, calidad ni garantías.
A ese sector es al que principalmente deben ocupar las nuevas atribuciones de Profeco, pues deberán mejorar sustancialmente y ser cuidadosos en su proceder porque las reglas del juego están cambiando y ellos deberán hacer lo propio.
Sin embargo, la nueva condición de Profeco no es una amenaza para el sector en lo general y de hecho a través de la Canaco, el comercio organizado ha atendido el llamado de la defensa del consumidor para difundir entre el gremio cuál será ahora su actuación.
“La intención es estar en la misma sintonía y trabajar con cuidado las políticas de ventas, a fin de no incurrir en alguna situación que pueda ser causa de multa, lo cual es una acción generalizada aún sin la amenaza de la sanción porque el servicio siempre debe ser mejor”.
Finalmente, Martínez Guerra expuso que cuando hay dolo o mala fe de una u otra parte, las circunstancias lo evidencian pero el objetivo en esta relación es que el comerciante pueda vender bien y más, y por su parte, el consumidor encuentre mejores y más baratos productos o servicios.