Propietarias de guarderías particulares ubicadas en zonas populares que anteriormente eran subsidiadas por la Sebideso, han comenzado a suspender sus servicios como medida de prevención de los menores, así como al personal que labora en ellas.
Valeria Flores, dueña y directora de la estancia TeVa 1.0, reconoció que la contingencia activada por el coronavirus dejará sin su principal y en algunos casos única fuente de ingresos a otras más, por lo que una vez que se regularicen las condiciones buscarán algún tipo de apoyo con las autoridades.
Si bien de momento las autoridades del sector salud no han contemplado que sea necesario suspender actividades en las guarderías, por iniciativa propia un grupo de cinco propietarias de estancias infantiles ha decidido no correr riesgos de salud, además de que en los últimos días habían notado ausencia marcada de menores.
Lo anterior conllevó a que cerraran en algunos casos hasta el próximo 6 de abril, periodo que se pudiera prolongar aún más dependiendo de la evolución del COVID-19.
Valeria Flores explicó que para poder cubrir el sueldo de al menos esta semana para las 5 maestras y una persona de la tercera edad encargada de elaborar los alimentos para los menores, tuvo que vender algunas cosas personales.
La ausencia de menores y en consecuencia el pago de las aportaciones de los padres de familia, se ha convertido también en una razón para que guarderías ubicadas en el Ojocaliente, así como el Puertecito de la Virgen, Cañada Honda y Pabellón, hayan suspendido operaciones al no poder subsistir.
Reconoce que lo anterior provocará en algunos casos comprometer su futuro, al no tener los recursos suficientes para hacerle frente a gastos de renta, así como de servicios como luz y agua principalmente.
“Dependemos del servicio para tener un ingreso. Yo me preocupé por darles un sueldo a las maestras por lo menos esta semana, la guardería no puede subsistir si ya no hay niños”, reconoció.