Itzel Vargas Rodríguez

ajedrezAlrededor del mundial ocurrieron muchas cosas, no sólo el fervor futbolístico, los nuevos ídolos mundiales del balón-pie, la recién reforma de telecomunicaciones aprobada, el encumbramiento de Slim como el otra vez hombre más rico del mundo… al mismo tiempo, también hubo una interesante reunión, la 6º cumbre de los BRICS, conformada por los países de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, un bloque de naciones en desarrollo de entre las que destaca el protagonismo de Vladimir Putin.

¿Qué tanto pasó en dicho foro? Pues nada más y nada menos que los planes para lo que pretende imponerse como un nuevo orden económico mundial, pero ahora viniendo desde una nueva banca de desarrollo impulsada por estos países, dejando fuera a los poderosos pero también odiados Estados Unidos, y a los desarrollados países de Europa.

Ya hacía tiempo Putin había dicho abiertamente que estaba harto del mundo unipolar impuesto por Estados Unidos después de la 2ª guerra mundial y de la caída de la Unión Soviética, y varios han sido los acontecimiento geopolíticos los que han delimitado aún más las diferencias entre éste y Obama, como el más reciente conflicto ocurrido en Ucrania.

Pero curioso es que Putin en los recientes días, literalmente se metió “hasta la cocina” en los gobiernos de América Latina, comenzando con Cuba, nación históricamente conocida por ser aislada y desterrada de los Estados Unidos, con quien canceló el 90% de la deuda de este país hacia Rusia, y por el contrario, comenzará a invertir en proyectos energéticos, científico-tecnológicos, de salubridad y culturales, tratando de ayudar a superar las limitantes de este país.

Pero no conforme con tan sorprendente faena, de ahí se fue a Buenos Aires para firmar un acuerdo de uso pacífico de energía nuclear con Cristina Fernández, luego mantuvo conversación con Mujica en Uruguay, se dio una vuelta por Managua y finalizó el tour en Brasil, en la cumbre en donde se iniciaron las negociaciones para formalizar una reserva de divisas, el nacimiento de un nuevo banco que competirá con el Banco Mundial (manejado por Estados Unidos) y el Fondo Monetario Internacional (manejado por Estados Unidos y la Unión Europea), de donde se respetará la moneda de cada país, para darle identidad, dejando a un lado el dólar o el euro.

Aunado a ello buscaron una asociación energética para contar con un banco de combustible de reserva con un Instituto de la Política Energética de los BRICS.

El tema educativo no quedó atrás y se propone la creación de una universidad que conglomere los principales centros educativos de los cinco países.

Después de la reunión, también se le vio a Putin en la clausura del Mundial pues el próximo será en Rusia y eso ameritaba su presencia de igual manera.

Todo esto es muy curioso, emblemático y esperanzador. Curioso porque si bien las BRICS ya tienen seis años de haberse formado, el golpazo estratégico de crear un Banco autónomo a las instituciones que Estados Unidos ha impuesto y controlado como las más importantes del mundo, es sin duda un tema ruidoso. Emblemático y esperanzador, porque cierto es que vivimos ya inmersos en una cultura en donde papá Estados Unidos hace de la política y la economía lo que impone, y con la última crisis se visibilizó que existen graves problemas que ni él mismo puede controlar. El hecho de que ahora países en vías de desarrollarse se unan con planes de crecimiento mutuo, ignorando al grande para formar otro frente de poder económico de impacto internacional, nos deja un aliento a los tercermundistas porque ya no es trabajar para ser como los ejemplos de primer mundo que conocemos, sino trabajar para hacer un esquema propio de crecimiento sin perder identidad… hacemos mucha mella de los monopolios empresariales, pero ¿qué tal con el único régimen social-político y económico que conocemos debido al enorme poderío que ha ejercido EU? Tal vez es necesaria una diversificación en la banca internacional y en las instituciones internacionales también, la presencia de una democracia de las instituciones multilaterales existentes en donde la inclusión de los países y la cooperación, sea más real y palpable. Ahora bien, ¿dónde piensa quedarse México cuando las piezas del tablero ya se están moviendo?

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