Mañana por ser el tercer domingo de junio, se celebra el Día del Padre, que tiene su origen en nuestro continente por el año 1909 en la Ciudad de Washington en los Estados Unidos, bajo la iniciativa de una mujer llamada Sonora Smart Dodd, que inspirada por el Día de la Madre que apenas tenía dos años de celebrarse, quiso homenajear a su padre, un veterano de la Guerra Civil, de nombre Henry Jackson Smart, que se hizo cargo de sus hijos, cuando su esposa murió de parto; quería que se destacara el importante papel de los hombres en la sociedad, en especial aquellos que como su progenitor, cumplían el doble rol de padre y madre. Dada la cercanía e influencia de dicho país sobre el nuestro, en México empezó a celebrarse por la década de los 50’s.

Según el INEGI, se estima que en México había 44.9 millones de hombres de 15 años y más. De ellos, 21.2 millones (47 %) se identificaron como padres. El 59.2 % de los padres cuenta con educación básica, mientras que el 15 % tiene licenciatura y solo el 2 % tiene estudios de maestría o superiores. Estos datos reflejan la diversidad educativa de los padres en México. El 71.3 % de los hogares en México son encabezados por hombres.

Los roles del padre incansable, serio, duro, enérgico, desapegado e insensible como forma de construir respeto, que no se involucraba en las tareas del hogar y la familia, ni en los sentimientos y emisiones está quedando atrás.

Hoy están las nuevas paternidades, en cambio, asumen responsabilidades compartidas y están abiertas al debate sobre los alcances y los roles en la familia, y aunque estos modelos de paternidad pareciera que aún no son la mayoría, están creciendo junto a las nuevas generaciones. El rol del papá en la crianza y su participación activa en el día a día asume dinámicas en constante transformación, sin resquemor expresan su sensibilidad y puntos de vista, están más conectados, comprometidos e involucrados con la crianza de los hijos y se complementan en pareja: además de tener una corresponsabilidad, que destraba el nivel de los roles tradicionales de género al distribuir de manera más equitativa las tareas en el hogar y la familia.

Una paternidad involucrada, que asume una presencia activa en la vida familiar, basada en, vínculos sólidos que involucran el compromiso y la demostración afectiva con todos los miembros, sin vergüenzas, ni máscaras machistas que impone la estructura social patriarcal.

Mañana, día del padre, sería un buen momento para reflexionar los roles y modelos que conocimos o ya ejercemos y aplicamos como padres, y dejando de lado el orgullo y prejuicios para bien de nuestras familias, hijos y sociedad.