Nueva tradición doméstica

Por J. Jesús López García

La casa tradicional de élite en Aguascalientes proviene de la tradición mediterránea de patio y apañamiento al paramento del terreno; su construcción con base en muros de carga resultó en vanos verticales estrechos que dan su apariencia característica a las casas que pueden rastrear su época de 1920 hacia atrás en su mayor parte.

Esta configuración arquitectónica estableció una imagen urbana unitaria al ser casas con proporciones y alturas similares debido a que sus procesos constructivos y materiales eran igualmente semejantes. Esas casas “viejas” son pues, parte de la tradición vernácula que se repitió desde fines del siglo XVI hasta prácticamente inicios del pasado siglo XX.

Más con la llegada de la industria moderna al finalizar el siglo XIX, a la aparición de los talleres del Ferrocarril Central Mexicano y de la fábrica de la Fundición, los procesos constructivos tradicionales fueron igualmente revolucionados cuando no, completamente sustituidos al emplearse materiales como el hierro, el acero y el concreto armado. Esto fue parte de un proceso que duró alrededor de cincuenta años en su consolidación, pero una vez lograda ésta, el panorama arquitectónico y urbanístico de nuestra ciudad cambió de manera radical.

Los materiales de nuevo uso como el hierro, el acero y el metal, se conjugaron con el uso extensivo del ladrillo, y así el tradicional adobe cayó paulatinamente en desuso. Las casas comenzaron a realizarse de manera independiente a las viviendas vecinas, esto es, sin compartir muros fronterizos o medianeros, sino desplantándose de manera independiente, lo que favoreció un modelo nuevo de la arquitectura  doméstica: el chalet.

El chalet es una modalidad de casa proveniente del centro de Europa que en Estados Unidos arraigó con mucha fuerza desde sus orígenes como nación pues el gran territorio norteamericano y el talante individualista estadounidense fomentaba -y formenta- la constitución de hogares independientes en su disposición, además de hacer que la luz entre lo más posible potenciando la separación de las casas vecinas para captar un mayor asoleamiento -hay que notar que las primeras colonias inglesas en lo que hoy es el territorio de los Estados Unidos fueron al norte, donde escasea más la luz solar-.

Con la industria moderna en Aguascalientes llegaron constructores profesionales norteamericanos que trajeron consigo técnicas constructivas nuevas que no se supeditaron de manera única a la edificación de naves industriales y bodegas, sino también, a la construcción de casas de los trabajadores de los nuevos centros laborales de esa industria moderna. La colonia Ferronales es ejemplo de lo mencionado: chalets sencillos o en sistema dúplex que se desplantan de manera independiente a las casas vecinas, con un cuerpo adelantado aún de vanos verticales pero de cubiertas inclinadas al estilo anglosajón y con un porche muy norteamericano al frente; en la parte posterior una construcción muy estadounidense también realizada en madera con un sótano; todo lo anterior en terrenos muy generosos que cambiaron los patios tradicionales por los jardines exteriores.

A partir de lo anterior los chalets fueron ganando terreno en la arquitectura doméstica de nuestra ciudad, e incluso de otras en nuestro estado -como los chalets que aún se conservan en Pabellón de Arteaga-. Fueron posicionándose primero en las colonias surgidas en las inmediaciones de los entonces nuevos centros laborales industriales -como la Gremial, la Héroes, entre otras-, y después fueron la modalidad más socorrida en los primeros fracionamientos modernos de Aguascalientes, como Primavera y Jardines de la Asunción. Los chalets adquirieron formas y configuraciones diversas: desde las casas de la colonia Ferronales ya descritas, hasta otros que al desplantarse en terrenos más pequeños se apañan a la colindancia vecina, de ahí que los chalets de nuestra ciudad no necesariamente se separan de los límites de su terreno pero si tienden a retraerse respecto al paramento de la calle y a constituir un jardín en la parte posterior, a los costados a veces se constituye más que jardín, uno o dos estrechos corredores de servicios.

En la calle General Álvaro Obregón No. 405 hay una vivienda contemporánea, levantada en el último cuarto del siglo pasado, con una composición moderna en que el frente más que un porche, presenta la cochera con un acceso independiente para el acceso peatonal a través de un pequeño jardín; posee una agradable volumetría que no presenta vanos en el paño más cercano al paramento, probablemente para evitar el frío de viento del norte. En ésta misma sección convive con otros chalets muy amplios y más antiguos -como en el que se aloja el departamento de Música de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes-. Como se ve con el inmueble que nos ocupa, esa modalidad de casa sigue extendiéndose hasta la actualidad en lo que podemos considerar, una nueva tradición en la arquitectura doméstica.

Para fortuna nuestra, durante el último cuarto del siglo XX se llevaron a cabo casas con una plástica y espacialidad que anteriormente no existían en la ciudad de Aguascalientes. Particularmente se construyeron en las principales calles y avenidas tales como Álvaro Obregón, Barragán, Vázquez del Mercado, Madero y 5 de Mayo.