El actual Gobierno Federal, que está por concluir, se caracterizó por tener figuras decorativas o «floreros» en el gabinete, pues en las secretarías de Estado el único que tomaba decisiones y mandaba era el Presidente de la República; los «titulares» de las dependencias solo se concretaban en cumplir sus órdenes; no se les permitía pensar, proponer, discutir, mucho menos hacer algo por su iniciativa. Nadie podía quejarse de ser una simple figura decorativa, pues el Presidente desde un principio estableció el perfil para sus colaboradores: «90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad». Bajo estos criterios, hasta un mandadero leal al Presidente pudo ubicarse en un cargo importante, con los resultados a la vista: mayor inseguridad, más violencia, incremento en la drogadicción, ensanchamiento de la criminalidad; desastre en la atención de la salud; pérdidas billonarias en Petróleos Mexicanos; desdén por las energías limpias; desatención del sector agropecuario e infraestructura; entre muchos otros aspectos negativos de la vida nacional.
¿Y en educación? Todos los expertos e interesados en el enseñanza-aprendizaje de los niños, adolescentes y jóvenes, coinciden en señalar que esta es la peor educación de todos los tiempos: exámenes nacionales e internacionales han demostrado, con datos fehacientes, que el denominador común es la reprobación. ¿Qué clase de generaciones se están formando con una educación mediocre o de reprobación? ¿Qué clase de personas se están formando para las futuras familias? ¿Qué clase de ciudadanos se están formando para el desarrollo de México? Durante este sexenio, sea dicho con todo respeto, pasaron por la Secretaría de Educación Pública (SEP) varias personas con 90 % de lealtad al Presidente y 10 % de capacidad para dirigir la educación, con la consecuencia que está ahí: la reprobación.
Se dice que con Claudia Sheinbaum el gabinete cambiará: los secretarios de Estado dejarán de ser «floreros» y serán personas de capacidad técnica y experiencia quienes se encargarán de las más altas responsabilidades en el próximo gobierno (si dejan a la Presidenta Electa tomar decisiones). Para la Secretaría de Educación se menciona a Rosaura Ruiz Gutiérrez, quien fuera Secretaria de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación en el gobierno de Sheinbaum en la Ciudad de México. Rosaura Ruiz es bióloga, catedrática, investigadora y académica. Ha sido catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en ciencias biológicas, filosofía de la ciencia, psicología y pedagogía. Se ha especializado en la investigación de las teorías evolutivas, desde la perspectiva científica, histórica y filosófica. Al respecto, ha publicado diversos artículos en revistas especializadas y libros. Fue directora de la Facultad de Ciencias de la UNAM; presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias; directora general de Estudios de Postgrado de la UNAM; coordinadora del Espacio Común de Educación Superior de México; miembro del Comité de Expertos de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura; entre otros cargos y actividades que ha realizado.
Hasta el momento de escribir esta nota son especulaciones sobre su nombramiento en la Secretaría de Educación por la cercanía con la Presidenta Electa. En caso de ser designada en la SEP, su desempeño puede ser mejor que el de los «floreros» del sexenio anterior. Si así fuera, es de esperar que se atienda, con responsabilidad, la calidad o la excelencia educativa en todos los grados y niveles; que no se concrete únicamente en el otorgamiento de becas a los estudiantes. Los niños, los adolescentes y los jóvenes, por el bien de México, ya merecen una mejor educación para que puedan salir del letargo en que están estancados. Y si no es Rosaura Ruiz la nueva secretaria, que sea alguien que entienda y le interese la educación del país. Primero los niños.