En los últimos días, hemos escuchado en un sinfín de noticieros que pudiéramos encontrarnos en la antesala de una posible nueva crisis financiera. Estos comentarios vienen a colusión después de conocer la situación de la empresa china Evergrande.

Indaguemos un poco sobre el gigante inmobiliario, así como las posibles repercusiones en la economía mundial.

La empresa Evergrande fue fundada en 1996 por Xi Jianyin. Desde sus primeros años, generó un vertiginoso crecimiento, posicionándola rápidamente como una de las principales compañías inmobiliarias en todo el continente asiático. A la fecha, se estima que la empresa cuenta con alrededor de 200 mil empleados directos y cerca de 3.8 millones indirectos. Esta cantidad sería equivalente, más-menos, a tres veces nuestro estado, sólo para dimensionar un poco la envergadura de la misma.

Gran parte del exponencial crecimiento, como en la mayoría de los casos, fue financiado con deuda; lo que ocasionó pasivos por alrededor de 300 mil millones de dólares. Representa la inmobiliaria más endeudada en todo el mundo.

Ya con los números sumamente apalancados y con un claro desacelere de la economía, patrocinado por la pandemia que aún vivimos, orillaron que la empresa señalara el riesgo de no poder pagar, esta misma semana, un cupón de 83 millones de dólares de un bono con vencimiento en 2022.

Esto ocasionó que se dieran desplomes en el mercado accionario a comienzos de esta semana. Las operaciones del promedio industrial Dow Jones perdió un 1.49%, a 34 mil 69 puntos. El S&P 500 cayó un 1.31% y el Nasdaq Composite retrocedió un 1.50%, la situación de la empresa también ha provocado la mayor venta masiva de acciones inmobiliarias de Hong Kong en más de un año y arrastró todo, desde los bancos hasta Ping AnInsurence Group y la deuda en colares de alto rendimiento.

Muchos expertos manifiestan el posible riesgo sistémico que pudiera generarse por esta situación, la cual nos pudiera asemejarse a lo vivido en 2008, con el colapso de la economía mundial.

Creo que exageran

Es una realidad que la conexión entre los mercados financieros de la segunda economía del mundo, con instituciones financieras de otras partes del mundo son más limitadas que las de Estados Unidos, Europa o hasta Reino Unido. Lo positivo de esto sería un impacto menos contagioso, aprovechando que la palabra está de moda, del deterioro de Evergrande con el resto del sector hipotecario o financiero en el mundo.

Aunado a esto, falta ver qué papel jugará el gobierno chino en esta coyuntura. Capacidad la tienen. Tan sólo la semana anterior, el banco central chino, colocó en el mercado de aquel país el equivalente a catorce mil millones de dólares, a razón de buscar garantizar liquidez en el mismo. Hasta horas previas a la publicación de este infravalorado espacio, las autoridades económicas del gigante asiático siguen sin dar mayores pormenores sobre el caso o su posible participación.

Lo que, sí tenemos, desde ahora, es la pérdida de confianza de los participantes del fascinante mundo financiero. Al presentarse la ausencia de ésta, se comienza a generar incertidumbre en los mercados financieros y en las bolsas de valores en todo el mundo, sobre todo en los países emergentes, los cuales comienzan a tener considerables turbulencias.

A pesar de las fluctuaciones que habrá en el mercado, vale la pena ser cauteloso y pacientes al desenvolviendo de las condiciones que se vayan presentando en futuros días. Una posible crisis financiera, como la vivida hace trece años, está muy lejos de convertirse en realidad.

OVERTIME

La semana pasada, México volvió a sembrar un sinfín de dudas a nivel mundial. El gobierno de México, convocó y organizó una reunión de países de Latinoamérica y el Caribe (CELAC). Uno pensaría, que los temas a tratar, derivado de su importancia actual, serían migración, crecimiento económico, seguridad o narcotráfico. La reunión tuvo como simple finalidad tratar de enfundar al Titular del Ejecutivo nacional como el líder de la izquierda latinoamericana, y de paso, enviar dardos envenenados, por segunda vez, al presidente Biden, nuestro principal socio comercial. ¡Vaya vergüenza!

 

 @GmrMunoz