Jesús Eduardo Martín Jáuregui

ANTIGUOS COMPAÑEROS SE REÚNEN

Ya somos todo aquello

contra lo que luchamos a los veinte años.

José Emilio Pacheco

 (¿Y EL HELICÓPTERO APÁ?.- La agencia de noticias USA TODAY publicó una nota en que atribuye el derribo del Águila 1 a un misil tierra aire, disparado por delincuentes. Las autoridades descalificaron la nota y ratificaron la versión de que fue un accidente, descartando que se haya tropezado con alguno de los baches que abundan, queda la versión de la Fiscalía: fue el encuentro con una bandada de pájaros, sí, sólo que eran “pájaros de cuenta”.)

 

Nuestro México, esta carcasa que López Obrador nos deja como legado de su impotencia, su incapacidad, su negligencia, su animosidad, su autocracia, su resentimiento y su sed insaciable de venganza, tardará algunos años, quizá muchos, en recomponerse. La historia lo dice, los pueblos sólo pierden tiempo, pero tarde o temprano lo recuperan. Por citar una de sus frases clásicas, el pleito con la Suprema Corte le vino “como anillo al dedo” (así dijo de la pandemia y los 600,000 muertos en exceso por su política sanitaria criminal). Su iniciativa de reformas, en realidad 20 iniciativas, contempla un abanico propio de un enajenado: desde la incorporación a la Constitución de la prohibición del uso de los vapeadores (¡reforma trascendental!) hasta la elección por votación, como si fuera planilla escolar, de los ministros, magistrados y jueces que integran el poder judicial federal y los poderes judiciales de las entidades federativas.

Creo que fue Winston Churchill quien decía que la democracia era el peor de los regímenes políticos, con la excepción de todos los demás. Ciertamente tiene puntos críticos y uno de ellos, desde luego, es su limitación para la toma de algunas decisiones. Nadie pensaría que sea una buena opción elegir por votación abierta al capitán de una misión espacial, o al representante de México en la carrera de los 100 metros en la Olimpiada, o al diseñador de un auto de la fórmula uno. ¿Por qué entonces se piensa, por la mayoría de los “representantes populares”, que elegir a los ministros mediante una votación del “pueblo” sea un buen método para asegurar que lleguen los más preparados, los más responsables, los más sensatos, los más experimentados? Por una sencilla razón, porque lo ordenó el presidente, y ante la orden presidencial, el ejército de lacayos de Morena y parásitos afines se pliegan.

La pantomima en el Congreso, los foros en las cámaras (ni parlamento, ni abierto, eso no existe en nuestras leyes), le vienen al presidente como anillo al dedo.

La cuestión no sólo es la venganza presidencial contra quienes osaron ponerle peros a sus iniciativas, a los que cuestionaron su decisión de que su títere Lelo permaneciera dos años más al frente de la Corte, a los que frenaron su ocurrencia de militarizar al país, a los que quisieron evitar el retraso en el desarrollo de las energías limpias, a quienes votaron por la transparencia en el manejo del gasto público, etc., sino que además le brinda una inmejorable cortina de humo para que los resultados desastrosos de un sexenio fallido no sean objeto de discusión ni de análisis. Olvídense de un sistema de salud criminal, de una violencia inagotable, de una educación rudimentaria, de un crecimiento económico nulo, de un endeudamiento oculto, de alianzas inocultables con el crimen organizado, de una corrupción galopante y de un gobierno opaco, por citar algunos de los males más lacerantes.

Los medios de comunicación, “nado sincronizado” le llama el presidente y lo ha puesto en práctica desde meses antes de asumir la presidencia, se unifican para tratar las reformas constitucionales y en particular para construir el cadalso para colgar a los ministros de la Corte y con ellos a todos los magistrados y jueces federales, que se quedarán sin trabajo con violación flagrante de sus derechos por la “vendetta” del presidente. La televisión, la radio, el internet, se saturan de los llamados programas de opinión en que el ejército de “siervos de la nación y del presidente”, asalariados y serviles, destacan las virtudes que inventan para justificar que el capricho vengativo sea la solución de todos los males que aquejan a la impartición de justicia.

No hay un diagnóstico, no hay un estudio serio y a fondo, no hay una exposición de motivos fundada y sensata, sólo la jauría desatada por López Obrador. Dicen que es mejor la profesión de historiador que la de profeta, en este caso no es difícil hacerla de clarividente. El tiempo, si sobrevivo, me dará la oportunidad de estampárselo en la cara a los antipatriotas, corruptos, arrastrados: “Se los dije”.

El título de esta columneja ya estaba decidido y más o menos armada su estructura cuando la resolución del Juez Noveno de Distrito en materia administrativa, que concedió una suspensión provisional, ordenando al Tribunal Electoral que integre el pleno antes de resolver el delicado tema de las bancadas en el Congreso, de acuerdo con la representación proporcional. Las implicaciones jurídicas son interesantes pero exceden la naturaleza y alcance de este artículo. En estos días en mi perfil de FB Itinerancia, publicaré una reflexión jurídica sobre el tema. La resolución del juez desató la ira del habitante de Palacio Nacional y la reacción no se hizo esperar: el Tribunal Electoral, por boca de su presidente, manifestó que no acataría la resolución del juez, desacato que coloca a los ministros en la situación de delincuentes en términos de la Ley de Amparo; la encargada de Gobernación, digo la Secretaria, amenazó, evidenciando como usualmente su ignorancia y falta de madurez y tino, con promover juicio político contra el juez y, finalmente, no faltaron las voces que se manifestaron dispuestas a denunciarlo penalmente. Un anticipo de lo que nos espera tras la reforma constitucional.

Y pensar que muchos de los que ahora apoyan a la 4T, lucharon o decían luchar contra el autoritarismo, contra la corrupción, contra la violencia, contra la autocracia, contra la dictadura…

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