Nueva arquitectura de antes

Por J. Jesús López García

En un artículo del Architectural Record, la revista norteamericana de arquitectura más reputada, cuyo título traducido al español era algo como “Recordando el futuro” en que se daba cuenta de la arquitectura futurista concebida en los años cincuenta y que hasta los años ochenta era una especie de paradigma a la que la modernidad arquitectónica debía tender. En el escrito se apreciaban fotografías del “Mundo del Futuro” de Disneylandia con una casa que parecía hongo, estructuras con base en la casa Dymaxion de Richard Buckminster Fuller(1895-1983) -padre del High Tech contemporáneo- circundadas por monorieles y demás parafernalia que en nuestro tiempo ya nos parecen cosa vieja o simplemente cotidiana.

También en una foto de la casa de Le Corbusier realizada en el año 1927 en la Weissenhofsiedlung en Stuttgart, Alemania, en que aparece a la puerta un auto, de aquellos años, que a nuestra sensibilidad puede antojarsele como un automóvil antiguo mientras que la vivienda sigue pareciendo muy actual, a diferencia de las casas futuristas de Disney que se antojan ahora, propias de la caricatura de Los Supersónicos. El ánimo moderno se basa más en encontrar el tono del propio tiempo histórico buscando soluciones y planteamientos innovadores para nuestro momento que en idear cosas que en la búsqueda de adelantar la época, terminan incurriendo en una obsolescencia no del objeto arquitectónico, sino de su concepto de modernidad.

Estas reminiscencias vienen a la mente al observar edificios que tienen un tono moderno que de tan cotidiano escapan al ánimo actual de las obras lecorbusieranas y al mismo tiempo, al ánimo futurista. Ambas cosas son subjetivas por cierto. En la película mas vieja de Star Wars, La Guerra de las Galaxias de 1977, se ve una escena en que las naves espaciales despegan hacia el combate final desde una base en que la tecnología espacial se mezcla con estructuras que al observarlas, el espectador descubre que son las ruinas de la ciudad maya de Tikal, o en la película “Total recall” -en México conocida como El vengador del futuro- ubicada en el futuro de entonces, se ve una estación de transporte futurista también que no es otra cosa que la estación del metro Insurgentes de la Ciudad de México.

Por lo anterior, lo que es viejo para unos, es novedoso para otros en materia arquitectónica. Los jóvenes profesionales aún pueden fascinarse con soluciones plásticas y espaciales que provienen de los años treinta. No es una crítica, la disciplina arquitectónica se nutre de la tradición, situación que la modernidad desdeñó sin tomar en cuenta que la misma Escuela Moderna de arquitectura se ha venido consolidando también en una costumbre, a pesar de basar sus preceptos en la ruptura con las prácticas precedentes.

En Aguascalientes, existe una casa de los años 70, exactamente en la calle Lic. Francisco Primo Verdad No. 635, que va para su medio siglo de existencia, pareciéndonos moderna -y más por el contexto que le rodea que aún presenta inmuebles de apariencia más antigua- y que sin embargo también nos parece una arquitectura “de antes”. Inmueble que presenta al frente la cochera, con una composición escalonada de volumenes desde los que se abren vanos de manera no simétrica, la casa es un buen ejemplo de arquitectura de aquella década aún no invadida por modelos tradicionalistas de cubiertas inclinadas con teja y bow windows –generalmente un balcón con ventanas a los tres lados de él con el proposito de crear un espacio, además de iluminar y ventilar- de influencia anglosajona que también se dieron cita en aquellos años; tal vez por eso la casa sigue pareciendo moderna y contemporánea: no se sujetó a una moda pendiente de la superficialidad de una fachada, si no de un esquema que desde adentro apostaba a la funcionallidad y al confort de espacios amplios, confortables y versátiles, lo que por resultado desembocaba en la fachada que ahora observamos al pasar por la calle Lic. Francisco Primo Verdad en su sección oriente.

La nueva arquitectura de antes, continúa siendo reciente a pesar de las décadas que han transcurrido desde su aparición. La encontramos en diversas partes de nuestra ciudad. No existía en ese momento la inquietud de respetar un contexto más antiguo -lo que era parte de la actitud moderna-, por lo que el fijar la fecha de su realización es más sencillo que en edificios que fueron intervenidos posteriormente exacerbando sus características novohispanas en la definición de un contexto “colonial” que, paradójicamente, no hace más que sentar el tono al estilo Disney -como en su “Mundo del Futuro”-, de una escenografía, sin más pretensión de aparentar algo que ya no es y que en su tiempo tampoco fue así.

La buena arquitectura se basa en imaginar para el momento presente nuevas soluciones a viejos problemas, teniendo en cuenta que el edificio responda ante todo a su propio tiempo. Al desconocimiento o a la falta de interés en la arquitectura, es que en cada tiempo aparecen obras que no corresponden al espíritu de su época.

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