Así como el mundo y el país, el estado de Aguascalientes ha sufrido los cambios obligados al paso del tiempo, la forma de comunicarse, de transportarse, los factores educativos se han modificado de manera muy notoria e inclusive hay oficios que han quedado muchos en el olvido. Fueron temas tratados en la Mesa para 4 de El Heraldo con el doctor Alfonso Pérez Romo, un personaje considerado como imprescindible en la entidad.

Con la humildad que le caracteriza, compartió la experiencia de toda una vida en Aguascalientes de una persona que está por cumplir 97 años de vida, 92 de ellos en esta entidad, médico pediatra de profesión, segundo rector de la UAA y que ha estado involucrado en distintos ámbitos del desarrollo social, educativo, político y de las artes.

Hizo falta una previsión en materia de transporte

En la plática se refirió a lo complicada que se ha vuelto la ciudad con un sistema de transporte que no satisface las necesidades de los usuarios, “Aguascalientes ha perdido mucho con la modernidad, pero se han ganado otras cosas”, el problema es que al menos en materia de transporte público no hubo previsiones en el pasado, “y no culpo a nadie, era difícil en aquellos tiempos que a alguien se le hubiera ocurrido que iba a haber el boom tan violento de desarrollo y crecimiento, era difícil imaginarlo, lo reconozco”.

Al paso del tiempo con más autos en circulación, “hubiera sido el momento de que a alguien se le hubiera prendido el foco y abrir un eje norte-sur que permitiera en algún momento, la posibilidad de crear un metro u otro medio de transporte”, eso hubiera servido de apoyo para aliviar el atasco de tráfico que se tiene actualmente.

Lo que debe reconocerse es que, en tiempos del gobierno de Luis Ortega Douglas, se creó el primer anillo periférico y los siguientes gobiernos le han seguido al crear vías alternas, “ese fue un modelo destacado en su momento, para el desarrollo y crecimiento de la ciudad”, pero en los tiempos modernos ha habido falta de previsión y “nos vamos a resignar muchos años a que el tránsito se ponga peor”.

El arte necesario para generar una sociedad más humana y sensible

El doctor Alfonso Pérez Romo reconoció que la tecnología ha llegado a revolucionar sistemas de comunicación e inclusive de educación, pero lamentó que las artes hayan sido relegadas del currículo educativo y sea ahora una materia de relleno, a pesar de la importancia para el desarrollo de la sociedad y una formación integral, “la gente que es amigo de las artes, casi siempre son personas más sociables, más amables, más solidarias, más sensibles a las cosas, menos egoístas”.

Al faltar la materia de artes en la educación, se enfrenta un vacío muy grande, pues “tenemos dos maneras de conocer el mundo los seres humanos, uno es la razón, el intelecto, por ello conocemos una gran cantidad de cosas, pero la mayoría que las conocemos no la conocemos por la razón, sino por el sistema sensorial, el sentimiento, y eso no se educa”, consideró que es necesaria porque así la gente se vuelve creativa y participativa.

El lenguaje inclusivo acorrienta la comunicación

En su calidad de miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, refirió que mucho se ha perdido con los dispositivos tecnológicos que ahora están al alcance de cualquier persona, indistintamente de la edad, pues han comenzado a aparecer lenguajes comprimidos, dado que la comunicación se reduce a signos, aunado a que la gente cada vez lee menos, provoca el empobrecimiento del lenguaje, pero, además, se reduce también la posibilidad de la imaginación.

En cuanto al lenguaje inclusivo, que obliga en todos los círculos, hasta a instituciones educativas a referirse a las personas con el masculino, femenino y neutro, consideró que “son tonterías, nos acorrienta la manera de comunicarnos sin ser necesario”, pues dijo, el lenguaje es claro en cuanto al uso del plural que abarca todos los géneros, pero “es algo que se le ocurrió a algún político y ahora se ha seguido esa corriente”.

Lamentó que ese lenguaje llamado inclusivo pretenda ser obligatorio en instituciones de educación superior, “considero eso un error muy grave, eso se puede tolerar en muchas otras partes, pero no en una universidad, al contrario, deberíamos cuidar la pureza de nuestro legado cultural, principalmente el lenguaje que es la principal herencia”.

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