Saúl Alejandro Flores

En diversas ocasiones les he mencionado la necesidad de adoptar no sólo los indicadores que corresponden a la “huella hídrica”, sino con más precisión no sólo adoptar, sino implementar la metodología de la misma y digo implementar por las características propias que tiene México y desde su disponibilidad, calidad y marco económico que rige en el ámbito de los mercados.

Como referencia tenemos que el pasado mes de junio la Organización Internacional de Normalización (ISO) aprobó la primera norma internacional sobre huella hídrica, que para el caso es la NORMA ISO 14046 “Gestión ambiental –huella hídrica– principios, requisitos y directrices”. Esta norma, como dice su título, busca establecer los requisitos, principios y directrices para una evaluación de la huella de agua en procesos, productos y organizaciones.

Repasemos, la huella hídrica es un indicador del uso del agua que tiene en cuenta tanto el uso directo de agua como el indirecto de consumidores y productores. La huella hídrica de un individuo, una comunidad o una organización se define como el volumen total de agua necesaria para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo, la comunidad o la organización“. (Hoekstra, Arjen, 2011). La huella hídrica consiste en la métrica que cuantifica los impactos ambientales potenciales relacionados con el agua, nos refiere: (ISO).

La huella hídrica ha surgido como respuesta a la creciente demanda internacional de esquemas aplicados al agua, se dice que también para contrarrestar los numerosos esquemas privados y con el fin de unificarlos, pues hay mucha dispersión, surge por la necesidad de tener esquemas de verificación y certificación aplicados al agua, también es una consecuencia lógica a partir de la norma ISO 14064-14607 sobre gases de efecto invernadero y huella de carbono.

En cuanto al porqué se diseñó la norma, es por el hecho de que se aplica a productos, servicios y organizaciones, basada en el análisis del ciclo de la vida ACV (ISO14044), tanto conceptualmente como en la práctica a la hora de calcular una huella. El valor de la huella hídrica se da en forma de impactos. Sin embargo, existe una problemática para organizaciones, en quienes es difícil de aplicar, se comenta que actualmente se está preparando un anexo para analizar la forma en que será aplicada y se basará en la norma 14072 de ACV para organizaciones (que aún no está aprobada).

Dada la dificultad de su aplicación, se ha preparado un documento con ejemplos de cálculo de uso a nivel grupo de trabajo, se plantea un problema con la ponderación de los impactos, de cómo llevarla a cabo y cómo reportarla, se considera que es de difícil aplicación por parte de las empresas.

Al inicio de esta colaboración, les comenté que México debe implementar pero sin adoptar o repetir, debe implementar algo propio de acuerdo a los marcos comerciales propios porque nos rigen mercados y otras inercias propias, generadas por los diversos vacíos legales y ausencia de política hídrica. Cierto que una ISO 14046 debería cumplirse en lo externo o ámbito internacional, pero no se requiere la misma cantidad de agua para producir tomate en Valencia que en Sinaloa, son diversas las condiciones para producir un alimento o vegetal o un objeto en diversas partes del mundo de acuerdo a las condiciones climáticas, elevaciones de tierra, calidad del suelo, técnicas de cultivo, procesos de elaboración, por ello, deben existir variables.

Esta situación impera en Aguascalientes, que no es ajeno a esa circunstancia, por lo que requiere una metodología propia y, por supuesto, un marco legal regulatorio que le brinde un soporte y dote de una operatividad y funcionalidad al esquema de huella hídrica como un indicador y metodología que nos ayude en una acertada gestión del recurso hídrico, pero ésta, como lo he señalado en diversas ocasiones, debe venir acompañada celosamente de una política de comercio de agua virtual, es decir, agua virtual importada y exportada, con ello se podría cerrar la pinza de la gestión y como un eje de política hídrica.

Ahora bien, con ello, no pretendo despreciar la importancia de la Norma ISO 14046, pero tampoco señalarla como panacea, es una herramienta referencial para construir indicadores propios, pero aquí, si bien se menciona algo propio, no descarto que en muy breve tiempo en una nueva legislación de agua local se consolide la atribución de la autoridad estatal del agua para la elaboración, supervisión y sanción de normas estatales de agua que permitan mantener un control del recurso dentro del ámbito de las atribuciones legales estatales, pero todo debe estar englobado en un marco sistémico que cuente con excelentes y óptimos canales de comunicación e interrelación que permitan un mejor funcionamiento de la política hídrica.

En las próximas colaboraciones les estaré mencionando pormenores de esta Norma para su conocimiento y qué fines prácticos presenta u ofrece para México y nuestro estado, qué oportunidades reales, porque las hay, pero ante todo, qué posturas y mecanismos debemos implementar porque de hacer lo correcto lograremos que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance

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